Opinión

El opaco ZP, defiende la transparencia.

Publicada en InfoMelilla el 18 de noviembre de 2008

Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Remitidos, no del portal.

Remitidos

Es obvio que, para un ciudadano de a pie, puede resultar una tarea complicada el pretender separar el grano de la paja en lo que se pueda referir a esta Cumbre de Washington a la que tanto boato se le ha dado, tantas esperanzas había despertado entre los que esperaban que, de ella, saldría el entierro del capitalismo y la vuelta al intervencionismo estatal, como la manera de sacar al Mundo de la crisis económica en la que está sumergido. No obstante, uno no puede menos de maravillarse cuando ve saltar a la palestra al inefable Pepiño Blanco, el Pepito Grillo del PSOE, y observa, con pasmo, como el voceras de los socialistas resulta que no se ha enterado de nada de lo que se coció en aquella reunión del G20. Se pudiera pensar que, cuando comenta el resultado de la misma, se refiriera a otra reunión, quizá a una de los países del famoso Cono Sur americano, una reunión presidida por Hugo Chávez y con la asistencia de Evo Morales, R.Correa y todo el séquito de las nuevas “democracias” regidas por los dictadores de turno. Alguien se debiera haber preocupado en despertar de su sueño al señor Blanco y enseñarle una copia de las conclusiones a las que se ha llegado que, en total, no pasan de unos 20 folios que tampoco, aún para un señor tan limitado de entendederas, pueda resultar un esfuerzo demasiado pesado.

Porque, señores, que de los acuerdos de la Cumbre del 15 de noviembre del 2008, en Washington, haya alguien que pueda deducir que, el sistema capitalista, ha dejado de existir y que, como afirma Blanco, lo que se precisa y deduce de tan magna reunión se pueda resumir en la frase: “Más Estado y menos mercado”, es como para darle la razón a don Eugenio de d’Ors cuando sentenciaba: “Todo lo que no se comprende, envenena”. Claro que los habrá mal pensados que quizá puedan atribuir las declaraciones del Vicesecretario del PSOE, como un intento, marrullero y temerario, de convencer a los analfabetos, que algunos quedan en España (si no en su aspecto literal al menos en el intelectual) de que el señor ZP, en Washington, estuvo representando a España, a pesar de que nuestra bandera brillaba por su ausencia y que nuestro Presidente estaba parapetado detrás de una banderita de la UE. Por ello y, precisamente, por no actuar en nombre de España, sino en el de la Comunidad Europea, el discurso que pronunció, de 8 minutos, nada tuvo que ver con el que le habían preparado Caldera y Blanco. De ahí la metida de pata del segundo que, por lo visto, no se había molestado en leerse las conclusiones de aquella asamblea.

Es evidente que, si lo hubiera hecho, se habría enterado de que, entre otras, se llegó a un acuerdo por el que las reformas que se necesitan sólo tendrán éxito si se basaban en “un compromiso con los principios del libre mercado, incluyendo el respeto a la ley, el respeto a la propiedad privada, el comercio abierto y la inversión, los mercados competitivos, y los sistemas financieros eficientes y regulados de manera efectiva”, lo que supone un rechazo al proteccionismo que “exacerba los desafíos económicos y financieros en lugar de mitigarlos”. También se acordó rechazar imponer nuevas barreras al comercio o la inversión durante los próximos 12 meses. En fin ¡Nada que pudiera suponer la aplicación de una doctrina intervencionista y limitativa de las normas de la libertad de mercado, propiedad y propias del sistema capitalista tradicional. No olvidemos que, el propio Zapatero, en contra de lo que han estado sosteniendo en España (donde han sido reacios a hablar de medidas fiscales para dar más liquidez a las empresas); allí, en la Cumbre, no ha tenido empacho alguno en aceptar la importancia al apoyo de la política monetaria y usar las medidas fiscales en la medida en que sean apropiadas.

Es decir, si una cosa ha quedado claro en la Cumbre de Washington, ha sido que todas las medidas actuales que se están tomando, en apoyo de las entidades financieras, bancos y empresas en situación precaria, tiene un carácter transitorio, y están encauzadas a sostener la economía mundial, para que los efectos de la crisis no lleguen a un punto en el que el “pánico colectivo” llegara a afectar de tal manera al conjunto de del tejido industrial, económico y financiero, que se produjera un colapso total de imprevisibles consecuencias. Así lo ha visto con claridad el propio Gordon Brown que ya fijó la postura de su gobierno cuando compró acciones de los bancos a los que se ayudaba para vigilar, temporalmente, su marcha y volver a venderles las acciones cuando se comprobara su estabilización. Todo lo contrario de las afirmaciones imprudentes y extemporáneas del señor Blanco que, todavía, no ha aprendido a cerrar la boca cuando nadie le pregunta.

El señor ZP, ha tenido bastante con que le permitieran hacer de portavoz de la UE y seguir las directrices que le ha impuesto el señor Sarkozy que es quien, en realidad, ha llevado la batuta para intentar dejar claro a los EE.UU, que no pueden prescindir de Europa aunque, claro está, hace falta que el señor Obama se lo llegue a creer y no opte por olvidarse de sus “amigos” europeos y se dedique a poner parches a los problemas de los EE.UU prescindiendo de los consejos que se le quieran hacer llegar de allende el Atlántico. En todo caso lo cierto ha sido que si bien ZP ha querido rebajarles los sueldos a los cargos directivos de las empresas por onerosos e injustificados; miren ustedes por donde, resulta que en todas las autonomías españolas los de su propio partido han decidido ignorar tan incómoda recomendación y se han aumentado, con rara unanimidad, sus respectivas percepciones. Pero lo más curioso de toda esta movida internacional, es que ya se proyectan nuevas reuniones, nuevos banquetes, nuevos viajes de cientos de personas, sólo para comprobar si las escasas e inconcretas medidas que se han adoptado han dado resultado. Yo, en mi condición de simple ciudadano, ignorante de las grandes dimensiones de la res publica, les aconsejaría que sólo se reunieran si han acertado en sus recetas porque, en caso contrario, ¿para qué el despilfarro? En este caso, mejor sería que los que han querido arreglar el Mundo se retiraran de sus puestos y dejaran a otros, más preparados, más enterados y más eficientes, para que probaran de hacerlo con mejores resultados.

Y otra cosa, señor Zapatero, ¿cómo se atreve usted a pedir transparencia cuando, en sus propios lares, no permite que los españoles sepamos a quiénes van ustedes a ayudar, en qué cuantías y con qué condiciones? Toda su etapa de gobernante nos ha tenido en la inopia (negociaciones con ETA) nos ha pasado con engaños y nos ha mentido a sabiendas y ahora, cuando le conviene engañar a los de la Cumbre, se pretende presentar transparente como el cristal. ¡Y luego que nos vengan a contar cuentos de Caperucita Roja!

Miguel Massanet Bosch