Opinión
El PP en caída libre. O hay democracia o se rompe.
Publicada en InfoMelilla el 1 de junio de 2008
Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Remitidos, no del portal.
Remitidos
Es curioso como la sensibilidad popular es capaz de detectar, en ocasiones anticipándose a los políticos, determinadas tendencias o especiales reacciones de la ciudadanía ante posicionamientos, reacciones o cambios de rumbo de los partidos políticos y, por ende, de sus dirigentes. Todos lo estábamos viendo venir, pero ninguno de esta nueva cúpula del PP ni de las nuevas “lumbreras” que han ascendido a los cargos de responsabilidad del partido o de los que han diseñado las nuevas estrategias de acercamiento a los nacionalismos, de entrega ante lo que se han dado por calificar como la nueva realidad social del país; parece ser que se hubieran percatado de ello. Vean, no obstante, que ha tenido que ser el CIS el que viniera a confirmar las predicciones más pesimistas con respecto al posicionamiento de los electores que votamos al PP en las pasadas elecciones, ante esa nueva deriva que el señor Rajoy ha decidido imprimirle a la formación. Un millón de electores han renunciado a seguir apoyando al PP. No pensemos que se trate, como ocurrió en las pasadas elecciones del 2004, de una desmoralización ocasionada por los sucesos que fueron los causantes de la derrota. Entonces existían dos motivos fundamentales que, hábilmente manejados por la propaganda socialista, influyeron decisivamente en el electorado: la guerra de Irak y la masacre del 11-M. Ahora la causa es haberse sentido traicionados por el señor Rajoy y sus nuevos asesores.
En esta ocasión no se ha producido un trasvase de votos al Partido Socialista que pudiera indicar un rechazo a lo que defendía el PP antes de las elecciones y que le permitió sacar, al señor Rajoy, diez millones trescientos mil votos, como avala e hecho de que, el PSOE, no se haya beneficiado, aumentando su porcentaje, de esta debacle de la oposición. Sólo el partido de Rosa Diez ha sacado provecho, lo que nos indica que una de las causas de la desafección registrada entre los votantes se ha debido a la nueva tendencia marcada por la dirección del partido, proclive al acercamiento a los nacionalistas. Es obvio que en esta pérdida de apoyo no se ha contabilizado todavía el efecto del abandono de María San Gil y de Ortega Lara, debido a que la encuesta se realizó antes de que se produjeran tales hechos. Es probable que la sangría vaya en aumento,
En este punto es oportuno recordar lo que dijo, hace unos días, el señor Presidente del PP, cuando quiso reaccionar ante las críticas que le han ido lloviendo por su cambio de rumbo. Despreciando las opiniones en contra, arropado por sus incondicionales, se creció y se atrevió a pronosticar una victoria sobre los socialistas, en el 2012, con una ventaja de dos millones de votos. Una ocasión magnífica de haberse callado porque, con lo que le está cayendo encima, con las acusaciones que se le hacen de falta de democracia interna en el partido, con los pesos pesados que se han apartado de él; solamente le queda el apoyo incondicional e interesado de los barones del partido en Valencia, Galicia, País Vasco ( no se sabe muy bien quien recogerá el testigo de María San Gil, pero los que destacan parece que se inclinan por Rajoy) Catalunya y Baleares que, como queda patente, son aquellos que mejor se encuentran en sus puestos de virrey y a los que menos les apetece que haya un presidente del PP demasiado fuerte, enérgico y que mantenga contra viento y marea la unidad de la nación española. El jarro de agua fría que le habrá caído encima al señor Rajoy cuando haya recibido las noticias del CIS es de esperar que le haya hecho meditar sobre su situación actual. No sé si en Valencia los que han presentado enmiendas políticas tendrán ocasión de defender sus opiniones; ignoro hasta que punto se va a permitir a los disidentes entrar a fondo en el asunto y, tampoco, tengo noticia de si, por fin, habrá alguna otra candidatura que se enfrente al actual líder. En todo caso, las bases han dado la primera señal de alarma; un millón ha desertado.
Si me quiero centrar en las últimas actuaciones del señor Rajoy en público; si alguien me preguntara lo que pienso de su estado de ánimo o si les dijera la impresión que me causa, les diría, sin ninguna duda, que veo al cadáver de un político que durante cuatro años fue capaz de ilusionar a los simpatizantes del PP; que, en las elecciones del 2004, se le perdonó el fracaso por la herencia recibida, marcada por la guerra de Irak y el 11-M, que no se le podían atribuir directamente. Pero hoy, pasados tres meses de los comicios, se ve que no ha sido capaz de digerir la nueva derrota, navega desorientado en manos de una camarilla de innovadores, de oportunistas dispuestos a hacer carrera dentro del partido aunque, para ello, deban renunciar a mantener como valores inalienables e irrenunciables los que el PP ha venido sosteniendo desde su fundación.
Sin embargo, pese al descalabro que supone la pérdida de votos anunciada por el CIS, creo que todavía tiene tiempo de reaccionar, Puede enmendar el error que ha supuesto dejarse embaucar por los barones autonómicos, procediendo a dotar a su partido de una mayor libertad democrática para que, todos los grupos y sensibilidades que están representados en él, puedan manifestarse en el Congreso de Valencia y exponer, libremente y con la holgura precisa, sus objeciones y enmiendas a la Ponencia Política oficial de la actual cúpula del partido. Una pérdida de 6 puntos con respecto al PSOE puede recuperarse si, a los simpatizantes y afiliados de base, se les devuelve la confianza garantizándoles que la formación no abdicará de sus principios y valores fundamentales: no se arrastrará para conseguir resultar simpáticos a los nacionalismos y no se rendirá ante aquellos que quieren atentar contra la unidad de España. Si, por el contrario, se persiste en el nuevo rumbo, si se empecinan en vaciar de contenido al PP, conformándolo bajo otras coordenadas distintas, cediendo ante las presiones de aquellos que no buscan más que su desaparición o, apoyándose en posiciones timoratas respecto a temas fundamentales, como pudieran ser el aborto; la cuestión de la moral y ética ante el laicismo relativista; la igualdad entre todos los españoles; la defensa de la Constitución; la unidad nacional; la defensa del español como idioma de la nación; es evidente que se le puede augurar al señor Rajoy que, la masa que le ha estado apoyando y sustentando con fidelidad durante cuatro años, se va a rebelar contra esta humillación como ya lo han hecho el millón de personas que le ha retirado su confianza.. Lucano escribía de Julio César: “Estaba satisfecho de haberse abierto camino sembrando ruinas”¿Lo estará Rajoy de haberlo hecho?
Miguel Massanet Bosch