Opinión

¿Mejorar las prestaciones de desempleo?,¿otra boutade?

Publicada en InfoMelilla el 19 de diciembre de 2008

Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Remitidos, no del portal.

Remitidos

Ya sabemos que nuestro presidente del gobierno, señor Rodríguez Zapatero, tiene un discurso preparado para cada situación en la que se encuentra. Si una vez llamó “accidentes” a los crímenes de los etarras, porque le convenía no tensar demasiado la cuerda mientras negociaba, de tapadillo, con ETA y más tarde no tuvo inconveniente en despreciar todas las opiniones sensatas que le instigaban a reconocer la crisis de las sub prime y su futura incidencia en el desplome de la Burbuja Inmobiliaria española; ahora, cuando ya estamos en el centro del huracán, cuando el vórtice del ciclón nos envuelve por todas partes y estamos a punto de ser absorbidos por la fuerza destructora del paro, la pérdida de puestos de trabajo, la falta de créditos, el endeudamiento público la deflación y tantas otras consecuencias de la gran depresión mundial en la que estamos inmersos, parece que nuestro señor ZP no se corrige, no toma conciencia de las dificultades que su política deslavazada puede ocasionar en la economía española y, no quiere o no puede, dar marcha atrás en este despilfarro de la riqueza española en el que se está comprometiendo con sus continuas promesas, con sus disparatadas decisiones improvisadas ( la última la de crear un ministerio de Deportes, sólo porque al señor Sánchez Vicario, en un parlamento ad hoc, se le ocurrió mencionarlo en un momento de euforia) y con su obsesión para mantener, contra viento y marea, sus opiniones por muy absurdas, incompetentes o desatinadas que puedan llegar a ser.

Recordemos cuando, en el delirio preelectoral, en sus mítines ante sus simpatizantes, se exaltaba y ofrecía, cada vez con más convencimiento ( creo que hasta se lo llegó a creer el mismo), la intemerata en concesiones sociales, sin tener en cuenta la opinión del señor Solbes que le iba musitando al oído lo que se les advertía a los generales romanos cuando regresaban, victoriosos, de sus excursiones bélicas: “ recuerda Zapatero que no eres un Dios “ a lo que, probablemente, añadiría “y andamos entrampados hasta las orejas”. De todos aquellos fastos, de aquellas exaltaciones ya no quedan ni rastro, como no parece que quede de las ayudas para los alquileres de los jóvenes o para pagar las auxilios derivados de la ley de Dependencia o tantas otras promesas que el tiempo, la crisis y la falta de previsión de un Gobierno,dedicado a sostenerse en el candelero antes que preocuparse por los ciudadanos, ha sido incapaz de sostener. No obstante el tener que enfrentarse a estos incumplimientos de promesas electorales, no ha desanimado a ZP que, en lugar de meditar, rectificar y situarse en lo que es la realidad económica de nuestra nación, prefiere seguir su particular teatro de marionetas, insistiendo en aquello de que España es incombustible ante la crisis. Los resultados los podemos palpar a diario, basta comprobar el número de quiebras que se han producido en los últimos meses (764) y las 6.000 personas que diariamente engrosan las filas de los parados, sin que las medidas de choque del Gobierno ( 150.000 millones para avales y ayudas a los bancos) hayan conseguido el más mínimo efecto en la contención de la crisis. Parece que los bancos han decidido primero dedicar el dinero recibido a cubrir sus agujeros internos, antes de arriesgarse a dar créditos a las pequeñas empresas o particulares, lo que nos da la medida de la falta de confianza reinante entre las entidades financieras respecto a la economía de nuestro país.

Pues, en este ambiente, con una deuda exterior que nos sitúa en desventaja ante el resto de naciones de la UE; con un desempleo que dobla la media del comunitario; con un endeudamiento interno saturado y con la confianza de los inversores institucionales y privados por los suelos; al señor Rodríguez Zapatero no le ha dolido, una vez más, saltarse el fiel de la balanza y volver a las andadas, eso sí, arropado por sus fieles servidores de CC.OO que, como todos sabemos, se han convertido en un sindicato multimillonario y, como tal, encantado de servir a su señor, el Estado, que para ello se ocupa en verter, a chorros, el dinero de los contribuyente en sus bien dotadas cajas de seguridad. El señor ZP no tuvo ningún inconveniente en mostrarse especialmente “sensible” a mejorar las prestaciones de desempleo. Si, señores, no les tomo el pelo, nuestro Presidente no sólo piensa sacar dinero para pagar a los cuatro millones que, en breve van a percibir el subsidio de desempleo, sino que está dispuesto a que el montante de la compensación que reciba cada trabajador en paro se mejore. Insistió, en el Congreso Confederal de CC.OO, en que va a cumplir sus promesas sociales al pie de la letra y que no hará caso de aquellas voces que le recomiendan que no siga con esta manía suicida de seguir incrementando el gasto público.

De dónde va a sacar todo este dinero el señor ZP es un misterio, ¿acaso poniendo en marcha la máquina de fabricar dinero del Banco de España?, ¿ no habíamos quedado en que se habían reducido nuestras reservas de oro?,¿ no se nos dijo que las instituciones de crédito del MC nos miraban con desconfianza?,¿ no es cierto que nuestra deuda exterior se ha de sacar con prima porque nadie la quiere? Y, sin embargo, hete aquí que surge el gran alquimista, el que tiene la piedra filosofal, el santo Grial, que le sacará de apuros… a no ser que, como en tantas otras ocasiones, todo se quede en palabras, parole, parole como rezaba aquella popular canción italiana, y todos estos faroles del señor ZP se queden en nada cuando, a pesar de su confianza, sigan quebrando empresas, cuando las ayudas dadas a empresas inviables no sirvan para nada o cuando empiecen a salir a la calle estos trabajadores a los que, la mala gestión socialista ha contribuido a que pierdan sus empleos. Porque señores, quisiera equivocarme, pero la experiencia enseña que cuando la gente se queda sin trabajo y esta circunstancia se va alargando sin soluciones efectivas, la paciencia, el fanatismo, el apoyo a un gobierno de izquierdas va quedando reducido a la nada y, el espíritu de auto conservación, mueve a la gente desesperada a revolverse contra aquellos que les empujaron al estado de inanidad en el que se encuentran. Puede que el señor Zapatero no lo piense, pero es muy probable que su suerte política esté al borde de desaparecer, enterrada en la realidad de una nación harta de sus ensayos frente populistas y de su incompetencia para dirigir el timón, que la gobierna, con pulso firme y derrotero correcto.

Miguel Massanet Bosch