Opinión
Melilla, la educación y el efecto Rosenthal
Publicada en InfoMelilla el 27 de julio de 2008
Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de José Manuel Pérez Avilés, no del portal.
Parece ser que sólo algo más del 30 por ciento de los jóvenes melillenses consigue finalizar Secundaria y que, comparativamente con otras CC AA, figuramos, repetitivamente, año tras año, en cabeza del fracaso escolar. El fracaso escolar es un problema grave en Melilla. Para el más acertado análisis de sus causas, sería necesario conocer datos, cifras reales, referidos a todos los Centros de Educación Primaria y Secundaria de Melilla, en todos y cada uno de los distintos niveles/ciclos/cursos/, etc, y su comparativa con Ceuta y el resto de las Comunidades Autónomas, con una proyección de 10/15 años, o, al menos, desde el año 2.000 hasta la fecha. Desde esta tribuna animo e impulso a quienes especialmente conozcan y pudiera interesarles, el adentrarse en la materia y procurarnos sus análisis, aportaciones y recomendaciones que, puestos en práctica, ayudarían a resolver mejor este grave problema del fracaso escolar en Melilla. Si fuese cierto que, sólo un tanto por cien inferior al 40 de jóvenes melillenses consigue acabar Secundaria. Si fuese cierto que, ocupamos el primer puesto en fracaso escolar. Si fuese cierto que, las ratios alumnos/profesor, alumnos/aula y otros indicadores relevantes como, por ejemplo, la inadecuación de los espacios escolares, la falta de material didáctico, el no uso de ordenadores y otras nuevas tecnologías en la enseñanza, etc, etc, fueran peyorativos. Y, si fuese cierto que, la tendencia es que estos pormenores se repiten, en su mayoría, año tras año, todo ello pondría de manifiesto la delicada, crítica y preocupante situación de la Enseñanza y sus circunstancias en Melilla, que, evidentemente, puesta en valor, alcanzaría la calificación de “suspenso”, pedagógica, social y políticamente hablando. Tengo especial respeto y estima para los docentes, y, considero que, el elemento humano que comporta el profesorado melillense, que dedican su trabajo, su preparación, su profesionalidad, y, la mayor parte de su vida, al noble servicio de la enseñanza, son nuestro mejor activo, nuestro recurso más importante en este Área. Sin perjuicio de lo anterior, y de que el trabajo y la función social del maestro estén algo desprestigiados, opino, modestamente, que, casi todo está en la actitud del profesorado hacia el alumno, actitud de la que dependen muy en gran medida los resultados obtenidos por los alumnos. Pero, sin que esta afirmación traiga, como conclusión necesaria, hacerles culpables del fracaso escolar. No es esa mi intención. Todo lo contrario. Mi alta valoración y aprecio del personal docente me lleva a manifestar que, gracias a ellos, gracias a su importante trabajo, a su buena disposición, preparación, dedicación y entrega, y a sus nuevos enfoques, nuevas estrategias, nuevas técnicas y prácticas, estoy seguro de que lograremos mejorar los resultados en beneficio de los jóvenes melillenses, sus familias, la sociedad melillense, el prestigio de los docentes y la calidad de la Enseñanza y del Área Educativa en la ciudad. Pienso que, para conseguir mejorar las cosas y obtener más calidad, además de trabajar, hay que innovar. También puede ser útil esta idea, dentro del campo de la Enseñanza, para obtener resultados favorables en la lucha contra el fracaso escolar. Por ello, entiendo que corresponde, preferentemente, al profesorado, opinar debatir y proponer a las autoridades para mejor decidir, si se debe hacer, algo o mucho, de aquello que no se hace, y/o, si se debe no hacer”, algo o mucho, de aquello que se hace. Tejer y destejer. Innovar. Innovar para idear, para descubrir, para transformar, para progresar. Innovar para mejorar, para cambiar, para rectificar, para perfeccionar. En esta reflexión de lucha contra el fracaso escolar, propongo, si se estima positiva, la práctica de una estrategia de innovación e investigación teórica y didáctica para “el Aula” melillense como puede ser la estrategia del “efecto Rosenthal” en el lenguaje comunicacional profesor/alumno. Tratar de conseguir que docentes, alumnos, y familia afectados “negociaren”, en lo posible, las tareas del aula para remediar este grave problema del fracaso escolar melillense. Ruego se me permita hacer cierta pedagogía al considerar, prudentemente y como sugerencia, que el efecto Rosenthal, innovado, también llamado mito Pigmalión o efecto Jacobson, debería servir para aproximarnos a valorar a nuestros alumnos, para sensibilizarnos educacionalmente con su problemática y para ser constructivos haciendo la más apropìada didáctica de la enseñanza para evitar el fracaso escolar. En la mitología griega, Pigmalión fue un rey de Chipre, escultor, que se enamoró de una estatua que hizo de la diosa Afrodita. Los romanos reelaboraron el mito: Pigmalión, un escultor, elaboró una estatua de marfil y se enamoró de su propia creación, la diosa Venus, que, a su vez, dio vida a la estatua atendiendo a las plegarias de Pigmalión. En la tradición educativa, el mito de Pigmalión resurge en la teoría sobre el efecto Pigmalión en la escuela, con la que Rosenthal (1968) explica que el maestro actúa convirtiendo sus percepciones sobre cada alumno en una didáctica individualizada que le lleva, constructiva o destructivamente, a confirmar esas percepciones. Teoría que se conoce como el “efecto Rosenthal”.