Opinión

Nos toman el pelo y todavía debemos agradecerlo

Publicada en InfoMelilla el 24 de febrero de 2008

Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Remitidos, no del portal.

Remitidos

Si una cosa ha tenido de positiva esta legislatura es que ha sido capaz de curar de espantos a los españoles. Ha sido un cursillo intensivo de aclimatación a este cambio “climático” que nos ha impuesto el señor ZP y toda su comitiva de ministros y séquito de separatistas y progresistas que, si por algo se han destacado, es por haber conseguido poner a España boca arriba como si, de repente, nos hubieran trasladado a nuestras antípodas o sea por tierra neocelandesas.

Si al señor Caldera le preocupa la imparable subida del paro en nuestra nación, si no encuentra modo de justificar que, en enero esta lacra social subiera en 132.000 personas y si no le conviene aceptar que se equivocó en su política de regularización masiva de emigrantes; pues no hay método más efectivo que negar la mayor. No señores para Caldera la gente que no trabaja no está en paro, lo que ocurre que los de 16 a 18 años que quieren incorporarse al trabajo, como no tienen experiencia no serán considerados como parados; aquellos a los que se les dan cursos intensivos para adiestrarlos, tampoco serán parados, por mucho que estén viviendo a costa de los tributos del resto de la ciudadanía. Si sigue así pronto resultará que en España estaremos en pleno empleo. Sin embargo, este pueril procedimiento, este engaña bobos que se ha sacado de la manga el “difunto” señor Caldera –y digo difunto porque perjuró que los papeles de Salamanca no saldrían de aquella ciudad si no fuera “por encima de su cadáver” por lo que, a la vista de lo ocurrido, sólo nos encontramos ante el “espectro” del ministro de Trabajo – para intentar, una vez más, engañarnos a todos y hacernos creer que la crisis nos la inventamos los españoles y que, cuando vamos a los supermercados, los precios que vemos en ellos no son más que espejismos de nuestra calenturienta imaginación y cuando pagamos las cuotas de las hipotecas estamos imaginando que nos cuestan 80 euros más al mes, pero que todo se reduce a un mal sueño.

En cuanto a la Justicia no sé lo que pensarán ustedes pero, a la vista de lo que estamos contemplando los ciudadanos de a pie, parece que de justicia poco va quedando. Cuando tenemos ocasión de comprobar como el más alto tribunal de la nación, el Tribunal Constitucional, garante de que se cumplan las garantías constitucionales a las que tenemos derecho los españoles, se entromete en las funciones y competencias del Tribunal Supremo, metiéndose en camisas de once varas, para dar un ejemplo de la más deleznable injusticia al permitir que unos señores, que estafaron a otros cientos de millones de pesetas, eludan ir a la cárcel y todo por una simple cuestión de prescripción. Pero no se lo pierdan, todo ello debido a una nueva doctrina, que se han sacado de la manga muy oportunamente, por la que cuando se presenta la querella continua contando el tiempo para la prescripción con independencia de que el juzgado que la debe tramitar lo haga con mayor o menor diligencia. Así sucede que si el expediente duerme el sueño de los justos en el juzgado pertinente quien sale favorecido es el imputado que puede conseguir la prescripción de su delito antes de haber sido juzgado. ¡Bravo, señores del TC, si alguna duda nos quedaba de su politización, de su falta de ética y de su inoperancia, se acaba de esfumar al permitir que dos sujetos, los Albertos, por incuria de la administración de justicia hayan esquivado la cárcel! Seguro que si, en lugar de ser dos millonarios, amigos del pelotazo y estafadores hubiera sido un infeliz sin recursos ya estaría rascándose las picadas de las pulgas y las chinches en alguna prisión.

Por si fuera poca la desvergüenza y el descrédito que ha cosechado la administración de justicia en estos últimos tiempos tenemos temas tan candentes como el retraso inexplicable de resolver sobre el recurso contra el Estatut, privando a los electores de poder juzgar al gobierno de ZP por haber permitido que se aprobara en las Cortes tamaño desatino jurídico. Por otra parte, resulta verdaderamente penoso el continuo enfrentamiento entre el Supremo y el Constitucional, lo que motiva que este último interfiera en temas que corresponden a la justicia ordinaria por no tratarse de temas que afecten a los derechos constitucionales de los individuos. El último ejemplo ha sido el de la exculpación de los Albertos, tema que, por su contenido, era de exclusiva competencia del TS. Si a ello le añadimos la clara politización de fiscales y jueces podemos llegar a la conclusión de que, el Estado de Derecho en España, no es más que una filfa y que los españoles cada día nos sentimos más indefensos ante la delincuencia y sus consecuencias.

Y si he dicho que ya estábamos curados de espantos, lo reafirmo al ver con qué tranquilidad una gran parte de la ciudadanía contempla como se infringen todas las normas de convivencia, las garantías constitucionales y hasta la integridad de las personas por motivos estrictamente políticos, intransigencia con las ideas de los demás y terrorismo ciudadano. El espectáculo que nos presentan estas continuas, programadas y bien orquestadas actuaciones de descerebrados y seudo terroristas, inducidos y subvencionados por partidos extremistas y otros que, aparentemente, no debieran serlo pero que no dudan en utilizar estos medios para impedir el libre ejercicio democrático de exponer al público unas determinadas propuestas políticas; nos deja atónitos. Y aún más, que algunos, basándose en determinados derechos ancestrales, impida a la policía cumplir con su deber de proteger a los ciudadanos de los ataques vandálicos. Y, por si no fuera bastante, que una señora (llamémosle así) en un medio público se atreva a apoyar estas actitudes como lo ha hecho la subdirectora de ADN, Cristina Fallarás, cuando, con la más increíble cara dura, ha comentado las agresiones a Dolors Nadal y su guardaespaldas, con frases como esta: “ actos estupendos de proteína social”; es motivo de repulsa general. Vayan ustedes a saber que será esto de proteínas sociales pero, si quieren que les de mi opinión, con personajes como estos, con mentalidades tan obtusas y pensamientos tan totalitarios propios de un stalinismo trasnochado poco podemos esperar los españoles. Estos son los que mandan a coces y los que lo consienten, perdonen la expresión, tontos del culo.

Miguel Massanet Bosch