Opinión
Tradición del carnaval
Publicada en InfoMelilla el 31 de enero de 2008
Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Remitidos, no del portal.
Remitidos
Cuando llegan estas fechas, las de Carnaval, me refiero, no puedo menos que pensar que es la época en la que los políticos se sienten más a su gusto. Cierto que convierten en carnaval todo el año, pero es ahora cuando su verdadera cara se ve reconocida con todos sus derechos.
Faltos de cultura, son expertos en declarar cultura todo aquello que les rodea, y por supuesto, el Carnaval, la realidad de los políticos, es la obra cumbre de la misma. La verdad es que no lo hacen mal, pues con su presencia ensucian todo acto mínimamente honesto que se produzca a lo largo del año; así, ensucian la Navidad, destrozan la Semana Santa, insultan todo lo que de honesto pueda existir, señalándose a sí mismos como elementos indispensables en cada uno de los eventos, y son capaces de organizar cualquier sarao para regocijo de propios y extraños sin preocuparse de la oportunidad del mismo.
Metódicamente van minando los valores de la sociedad, secularizando lo más sagrado, ya que han constatado que no pueden acabar con ello de otra manera, y van consiguiendo convertir en émulo de Carnaval cualquier celebración humana.
Cultura… ¿Sabrán qué es cultura estos elementos que han abocado a la sociedad española a los últimos reductos de la incultura? Ni Navidad es prioritariamente cultura, ni Semana Santa es prioritariamente cultura, sino algo muy superior, y por supuesto Carnaval no es cultura, sino algo muy inferior.
Destrozan metódicamente; insuflan desconocimiento metódicamente; anulan la tradición metódicamente y crean una falsa tradición también metódicamente. Así, nos encontramos en estas fechas de carnaval con celebraciones religiosas centenarias (por ejemplo, el “anticarnaval” celebrado en una pequeña población conquense como es Gascueña, donde la Hermanandad de Ánimas celebra el Carnaval de una manera peculiar, rezando de casa en casa con unas actividades religiosas y entrañables.
Pero eso no interesa. Bien al contrario, la corporación municipal de este pequeño municipio viene haciendo ingentes esfuerzos por realizar lo contrario: las grotescas manifestaciones por las que es conocido el Carnaval en otros lugares.
Ingentes esfuerzos económicos, con cargo al erario público, naturalmente, que obvian la tradición del pueblo y se esfuerzan por implantar algo sucio, depravado e históricamente ajeno a la población.
Pero claro, tienen la ardua labor de crear “su” tradición, aunque nada tenga que ver con “la” tradición.
Cesáreo Jarabo