Opinión

¿Tú a McCain?, Yo a Obama

Publicada en InfoMelilla el 31 de octubre de 2008

Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de José Manuel Pérez Avilés, no del portal.

José Manuel Pérez Avilés

El título de esta colaboración recuerda a aquél de la famosa película “Tú a Boston y yo a California”. Con él, expreso mi deseo de triunfo del Sr. Obama, Senador por Illinois, en las próximas elecciones presidenciales norteamericanas del 4N. Sentido deseo, no ensoñación delirante, que alberga mi inmensa esperanza de que se convierta en realidad, y ello con absoluto respeto a todos los demás Sras./Sres. candidatos, Gloria La Riva, Cynthia Ann McKinney, Roger Calero, Ralph Nader, Brian Moore, etc.

Opino que estas elecciones interesan “per se” no sólo a los ciudadanos norteamericanos sino a todo el planeta, nos interesan a todos los ciudadanos del mundo entero sin excepción. Mi voto, no queriendo mostrarme indeciso ni escéptico, si pudiera participar, sería por y para Barak Obama, porque, aunque los dos candidatos defienden los intereses del mismo imperio y forman parte del mismo sistema, la diferencia entre ellos no es el color, la diferencia está en la persona y su machadiano “hacer camino al andar”.

Soy de aquellos que piensan que el camino que hace al andar el Sr. Obama representa la esperanza de recuperar tantas cosas que millones de ciudadanos del mundo hemos perdido en este casi medio siglo que llevamos sometidos al régimen neoliberal y del que son una buena muestra estos últimos siniestros ocho años del Sr. Presidente que se va. Digo años siniestros entendiendo esta palabra como antónima del término derechos y sinónima de términos como aciagos, perversos, indignos, terroríficos, aviesos, espeluznantes, etc, etc.

El Sr. Obama, con su lenguaje claro y sin subterfugios, es la esperanza del necesario restablecimiento a la política de los valores democráticos (libertad, igualdad y fraternidad). Barak Obama simboliza el retorno del derecho, la justicia social, la decencia, la autoridad ética, la seguridad y la cooperación internacional en la política norteamericana. Es la esperanza del alejamiento del miedo, del término de las guerras en Afganistán e Irak y las tensiones con Irán, el cierre de Guantánamo, el final de la crisis financiera y económica, etc, en definitiva: el final de la decadencia.

Parece ser, según un estudio de una prestigiosa Universidad Norteamericana, que el candidato Obama, tan sólo por su color de piel, no parte en condiciones de igualdad con el candidato McCain. El Sr. Obama está en clara desventaja, en línea de salida, con un 6 por ciento menos de intención de voto que el Sr. McCain. Pienso que, junto a la comunidad hispana, a través de la que España podrá tener más presencia en los Estados Unidos, otros millones de votantes norteamericanos sabrán corregir esta injusta y discriminatoria diferencia que es imagen y ejemplo rechazable de segregación racial. El Sr. Obama representa el cambio de ciclo político a mejor. Representa el cambio a unos tiempos y posiciones mejores en las políticas que interesan a los ciudadanos. ¿Quién cree que el Sr. Obama no trabajará, también, por la igualdad de los afro-americanos, por la defensa del medio ambiente, por el pacifismo, por una democracia más participativa, por las luchas—pequeñas y grandes—que afectan a la clase trabajadora, por los derechos del inmigrante, por mejoras en la educación, en sanidad y servicios sociales, en el acceso a viviendas, en el combate contra la brutalidad policíaca, en los derechos de la mujer y la igualdad para las comunidades gay/lesbianas, en la lucha por un nuevo orden social y económico en beneficio de los ciudadanos, etc, etc? ¿Quién cree que el Sr. Obama no va a luchar por un adecuado proteccionismo comercial, por dar más poder a los sindicatos, y más poder a los ecologistas? Los ángeles no se despiertan para ser perversamente inteligentes.

Sr. Obama, que Dios le bendiga. Salud y buena suerte.

Melilla, 31 de Octubre de 2008

José Manuel Pérez Avilés