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Un estudio de la UNESCO alerta de los efectos que la valla fronteriza produce en el ecosistema melillense
La idea de llevar a cabo este estudio nació precisamente con los saltos masivos que se registraron en la ciudad y a raíz de la construcción de la tercera valla
Publicada en InfoMelilla el 5 de junio de 2008
Un estudio, elaborado por el Centro Unesco de Melilla en colaboración con la Consejería de Medio Ambiente, alerta de los efectos que la valla fronteriza de la ciudad produce en el ecosistema vegetal y animal del Lugar de Interés Comunitario (LIC) de Río Nano, muy próximo al perímetro.
El informe, realizado por el biólogo José María Martínez, deja claro que la valla fronteriza de la ciudad autónoma, reforzada con la sirga tridimensional tras las avalanchas de 2005, produce un efecto en las especies de la zona, ya que evita la entrada y salida de seres vivos y por lo tanto "limita" el ecosistema.
La idea de llevar a cabo este estudio nació precisamente con los saltos masivos que se registraron en la ciudad y a raíz de la construcción de la tercera valla que, si bien ha asegurado que no se produzcan más entradas de inmigrantes, también ha evitado el acceso de determinadas especies.
Según el biólogo autor del trabajo, la sirga tridimensional apenas afecta al paso de aves, pero interfiere en el de mamíferos y reptiles, que tienen complicado cruzar el entramado de acero que compone la llamada sirga tridimensional.
No obstante, según refleja el informe, es posible llevar a cabo una serie de modificaciones en el perímetro fronterizo que permita el "intercambio" de especies.
Entre las sugerencias se encuentra el aumento del número de corredores, esto es, partes en las que pueda existir un paso fácil entre un lado y otro de la valla.
Asimismo, se recomienda que exista un tráfico organizado y ordenado de especies entre España y Marruecos, así como que los animales que se incauta el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil sean liberados en la zona.
En palabras del consejero de Medio Ambiente, Ramón Gavilán, la finalidad última de este trabajo es el de buscarle una "utilidad" de manera que se garantice la protección del ecosistema en una de los dos LIC con los que cuenta Melilla.