Opinión

Una educación de calidad en el mundo para todos y especialmente para todas

Publicada en InfoMelilla el 19 de abril de 2008

Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Remitidos, no del portal.

Remitidos

Nunca en España se ha gastado tanto dinero en educación como ahora, aunque seguimos por debajo de las inversiones de países de la OCDE de nuestro entorno. Sin embargo, nunca la educación ha sido más problemática. Las sucesivas reformas educativas que se han venido sucediendo en España en el actual milenio, no son sino indicadores de las dificultades para encontrar consensos en educación entre los diferentes agentes sociales. No es fácil.

Sin embargo, esos debates y esas dificultades nos alejan de la problemática mundial de la educación. La Campaña Mundial por la Educación se fundamenta en el cumplimiento de los Objetivos del Milenio, que pretenden la escolarización universal en todo el planeta durante la etapa Primaria. Casi 800 millones de niños y niñas del mundo no tienen colegio.

Hace algunos años, en la Venezuela pre-Chaves, visité una escuela en un poblado de la selva amazónica junto al Orinoco. La escuela era un tejado vegetal, que a diferencia de cualquier casa del poblado, tenía paredes. El equipamiento educativo que encontré era un mapa de Venezuela y una biblia escrita en lengua indígena. El maestro, aparecía a primeros de mes, cobraba muy poco y se iba del poblado hasta el mes siguiente. En Melilla, el traslado de un maestro de un colegio a otro puede suponer un auténtico problema personal y familiar. El destino de un maestro a un colegio del Amazonas o de la selva colombiana controlada por las FARC, adopta tintes épicos.

En ese colegio no había teléfono, ni fax, ni corriente eléctrica, ni agua potable, ni ordenadores, ni internet, ni maestro, ni libros ni niños. Y la dirección provincial del Ministerio estaba a muchas horas en lancha por el río. Eso sí, con un motor Yamaha y con un indígena con pantalones vaqueros llevando la curiara.

Así que cuando escucho hablar de calidad de educación en el mundo, no puedo sino mostrar mi mejor sonrisa, al tiempo que pienso en lo que se podría hacer con el 0.7% de lo que nos gastamos en educación en España.

El ministro Borrell comprometió el 0.7% del PIB español para el desarrollo en la Cumbre de Río en 1992, así que tener un presidente como Zapatero, que nos intenta animar diciendo que al final de su segunda legislatura, en el 2012, se cumplirá con el compromiso dado en 1992, veinte años después, no consuela mucho.

Una educación de calidad, como la que se pretende en España, solo se puede intentar en un puñado de países. Tomemos como referencia el fenómeno denominado quiebra digital.

En todos los colegios de Melilla existe ya un aula de informática con decenas de ordenadores. En muchos países esperan tener electricidad en el colegio. ¿Cuanto tiempo tardará para que, después de conseguir la electricidad, reciban los ordenadores? ¿Cuándo tendrán internet?

La media mundial en usuarios de internet por países se mueve entre el 66% de la población nacional, por ejemplo, en Estados Unidos, y el 0%, por ejemplo, en Malawi, Irak…

Quién no tenga internet queda excluido, y eso le está ocurriendo a la mayoría de la población mundial. En España, por ejemplo, el número de usuarios de internet por 100 habitantes, era del 40% de la población en el 2005. La media mundial de ese año era de 15% de la población nacional y la media de los países industrializados del 55%. Países como Marruecos se sitúan ya en la media mundial, pero la media de los países del Norte de África, según el informe 2008 de Unicef sobre el Estado Mundial de la infancia, es de 9 usuarios cada 100 habitantes para esta región aventajada de África, porque la media del África subsahariana es del 3%.

Así que deberíamos ser un poco más críticos con los temas de educación porque, en nuestra situación particular, lo que nos importa es que las potencias mundiales tienen porcentajes de usuarios de internet superiores a los nuestros, y es en este momento en el que hay que mirar atrás, y acordarse de donde venimos, es decir, que si los europeos no hubieran inyectado en la economía española miles de millones de euros en infraestructuras, programas sociales, planes de empleo…. Desde el ingreso de España en la Unión Europea, no hubiéramos podido incorporarnos nunca al llamado grupo de países “ricos”.

Por eso, la Campaña Mundial por la educación debería recordarnos los compromisos, morales y éticos al menos, y políticos para algunos, que debemos asumir para hacer por los demás países lo que otros han hecho por nosotros.

Es verdad que las ayudas que la Unión Europea ha dado a España no son subvenciones, sino inversiones de capital para rentabilizarlas ahora que el mercado español es interesante para los fabricantes y consumidores de servicios turísticos europeos, pero los españoles deberíamos recordar los tiempos en los que una escuela eran cuatro paredes.

No quiero terminar sin añadir una perspectiva de género a la educación. Adoptar una perspectiva de género es equivalente a preocuparse por el 50% de la población mundial, y eso no solo es legítimo, sino que debería ser ya una perspectiva común en cualquier análisis.

¿Por qué hay en el mundo muchos más niños que van a la escuela que niñas?

¿Por qué hombres de 80 años sacan de la escuela a niñas de 8 para casarse con ellas después de haberlas comprado a sus padres?

Estas realidades existen, y no están tan lejos. La escuela es siempre una manifestación de la sociedad en la que se sustenta, y es urgente rescatar la idea de que la educación es una demanda social de las personas, no de las empresas ni de la economía. Es urgente recordar que la escuela, o es una herramienta para la transformación social, o es una herramienta de poder en manos de intereses particulares, y el negar a las niñas su derecho a la educación debería ser especialmente combatido en este milenio, sin violencia, pero insisto, combatido, porque pone en entredicho a la dignidad humana.

El sábado, 26 de abril, a las 12 horas en la Playa de San Lorenzo, tenemos una cita

José Cabo