Local · Semana Santa
Unas calles teñidas de luto despiden a Jesús y consuelan a María mientras confían en la esperanza de la Resurrección
Publicada en InfoMelilla el 22 de marzo de 2008
Finalmente, no se cumplieron los pronósticos y el cielo permitió que, un Viernes Santo más, las calles de Melilla se tiñeran de luto para recibir el cuerpo de Jesús, muerto ya en la cruz, y a su dolorosa madre empapada, ahora más que nunca, en lágrimas de tristeza profunda.
A las 21 horas, tal y como estaba previsto, hacía su aparición por las puertas de la Parroquia Castrense María Santísima de la Piedad, una talla que encarna como ninguna otra el dolor de una madre con su hijo muerto en sus brazos. Una madre que ha paseado y compartido su dolor bajo una luna llena con los cientos de melillenses que han salido a la calle este Viernes Santo
Más tarde, a las 21.45 horas, las puertas de la Plaza de Toros de Melilla se han abierto para dar paso al Cristo del Socorro y a María Santísima de los Dolores, una talla, ésta última, que ha podido salir gracias a la generosidad de personas anónimas, incluidas algunas mujeres, alumnos de la Policía Nacional y guardias civiles, quienes, ante la falta de hombres de trono, se han ofrecido a llevar en sus hombros a la madre de Jesús.
Acompañando a esta procesión se ha podido ver al Santo Entierro. Tras días de insultos, humillaciones y flagelaciones, el cuerpo de Cristo yace sin vida y pasea por las calles de la ciudad envuelto en un doloroso silencio.
La última en salir a la calle desde la Parroquia del Sagrado Corazón ha sido, como viene siendo tradición cada Viernes Santo, la Soledad de Nuestra Señora, que ya sin Jesús, ha paseado por las calles oscuras de la ciudad una mirada cansada de tanto dolor y resignada a una pérdida que, sin embargo, sabe que no será en vano.
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