Opinión

A Ricardo Ruiz Varea

Publicada en InfoMelilla el 30 de mayo de 2009

Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Remitidos, no del portal.

Remitidos

Hoy Ricardo cierra un ciclo, después de cinco años al frente de UGT. Por eso, vayan estas pobre líneas, escritas con todas mis carencias y mis limitaciones, para mostrar mí más sincera admiración ante esta magnífica persona, que tengo el honor y el placer de tener por amigo.

A quien entre a sustituirle en el cargo, Ricardo, después de una inmejorable gestión que ha llevado al sindicato a ser la primera organización de la ciudad y que ha hecho de UGT un sindicato moderno y perfectamente integrado en los nuevos tiempos y las nuevas tecnologías, el listón se lo pone muy muy alto.

Pero el otro listón, el que de verdad me importa, el que tiene que ver con la talla humana y como persona, en ése Ricardo es insuperable. Cualquiera que conozca a Ricardo sabe que estás líneas se quedan muy cortas para describirle como persona.

Tuve la suerte de conocer a Ricardo al poco tiempo de llegar a esta ciudad, hace ahora poco más de cinco años. En este espacio de tiempo y en innumerables ocasiones Ricardo me ha demostrado que está hecho de una pasta muy especial: buena persona como pocos he conocido en esta vida, comprometido con los más débiles, honesto y trabajador incansable.

Sé que eso no va a cambiar ni un ápice. Ni en su forma de ser ni en su defensa de los que confían en él, porque eso es algo que no va con el cargo sino con la persona.

En mi tierra hay un dicho que afirma que la palabra de un vasco vale tanto o más que cualquier documento firmado. Ricardo, aunque es un melillense de pura cepa, se ajusta perfectamente a esta descripción y eso, en los tiempos que corren, dice mucho de él.

Vuelve a su puesto en la administración local, abre una nueva etapa alejado de la primera línea pública, que, lógicamente, conlleva un importantísimo desgaste de fuerzas, más si eres como Ricardo, comprometido al 200% con su labor, con las personas y con las buenas causas.

Ricar, hermano, mi enhorabuena por un trabajo excelente como el que has realizado. Pero, sobre todo, enhorabuena por ser como eres. No cambies nunca. Un abrazo.

Eder Barandiaran