Local

Toreros melillenses.

Antonio Criado 'El Goy' toca la gloria en el cielo gris de la toledana localidad de Navalcán

Han sido cinco milenios esperando el montaje de la portátil y la presencia de un torero africanio del melillense barrio del Real.

Publicada en MeliYa el 23 de octubre de 2009

Salvador Rámírez

"Papá, ¿dónde estamos?", dice Goy a Román. Y éste le responde: 'en Navalcán, provincia de Toledo". El torerillo melillense le dice a su progenitor y máximo mentor: "¡qué solos estamos, padre". El marido de Rosi Luque frunce el ceño, aclara su laringe y se limita a dar un consejo cuatro horas antes de la novillada: "come y descansa, Antoñito".

Antonio Criado 'El Goy' toca la gloria en el cielo gris de la toledana localidad de Navalcán

El nombre del pueblo toledano de Navalcán se relaciona con la tradición ganadera de la zona y es posible que tenga antecedentes celtibéricos. No es seguro que venga de "nava" y "can" (perro). Sí están claros los vestigios del Paleolítico o Edad de Piedra, confirmados con el descubrimiento del magnífico Dolmen de Guadyerbas, hermano de los de Azután y La Estrella. Podemos describirlo como "dolmen de corredor y cámara circular". En él aparecieron materiales y cerámicas de la cultura del Vaso Campaniforme y piezas pulimentadas. Todo ello nos habla de una antigüedad de más de 5.000 años.

Antonio Criado 'El Goy' toca la gloria en el cielo gris de la toledana localidad de Navalcán

Han sido cinco milenios esperando el montaje de la portátil y la presencia de un torero africanio del melillense barrio del Real. Antonio Criado Luque va a vestir esta tarde -como casi siempre- su terno azul Melilla y oro que le ha confecionado Pedro Algaba, el mejor sastre taurino del mundo, en la calle sevillana de Pagés del Corro.

Antonio Criado 'El Goy' toca la gloria en el cielo gris de la toledana localidad de Navalcán

En la localidad toledana también existen testimonios arqueológicos tardorromanos, entre los que destaca el Puente sobre el Guadyerbas: puente de un solo arco, dovelado y rebajado,m construido con gran arte en época ya posiblemente cristiana y que se conserva sin pretil. A la entrada del pueblo hay otro pequeño, pero muy armónico, llamado Puente de Parrillas, dovelado y de medio punto, también medieval.

Antonio Criado 'El Goy' toca la gloria en el cielo gris de la toledana localidad de Navalcán

Romano y caballero

Pero, para romano y caballero medieval, está el niño de Melilla vestido de luces. Su padre - no se sabe en base a qué artilugios y milagros- le ha conseguido la oportunidad de matar dos erales de dudosa casta er incuestionable trapío. Son casi toros pero Antonio, tras el descanso y tras sentir cómo cruje cada vértebra de su columna antes de embutirse en la taleguilla, muestra un vidrioso brillo en sus ojos de torero de compromiso y valor. Es, como el puente tardorromano de Navalcán, un auténtico gladiador.

El pueblo, en los siglos de Oro (XVI y XVII) de la cultura española vio cómo florecieron dos ilustres monjas navalqueñas, madres venerables con fama de santas, cuyas edificantes vidas fueron redactadas y publicadas. Sor Isabel de Jesús se llamó la primera, que vivió entre 1.584 y 1.648: siendo muy joven, catorce años, fue casada con un hombre muy mayor, y al morir éste, ingresó en el Convento de Agustinas Recoletas de Arenas de San Pedro como legado (no sabía leer ni escribir). Recibió muchos favores del Señor y su confesor le pidió que dictara su vida y sus experiencias, con lo que compuso un hermoso libro.

'El Goy' invirtió en valor y fe ciega en sí mismo. Algún compañero venido de las 'lusitanias' cortó más trofeos que el melillense pero el desgarro del joven, desparpajado y rubio novillero rusadiero -recuerda invitablemente a un tal Manuel Benítez, de Palma del Río- ha podido más que cualquier escalafón o estadística. Por ello, sólo el melillense salió acclamado por la puuerta grande. Antonio ha tenido que triunfar en tierras parecidas a Melilla: mezclas de culturas y tolerancias, de reconocximiento y sinceridad. Gran torero este 'Goy'.