Opinión
Carta de la Asociación de la Prensa
Publicada en InfoMelilla el 22 de marzo de 2009
Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Remitidos, no del portal.
Remitidos
La relación entre medios de comunicación y clase política siempre será especial sino a veces tensa. Forma parte del juego informativo y hay que aceptarla sin excesos dramáticos. El problema surge cuando a dos años de las elecciones locales la tensión se convierte en ataque. La razón de este comentario es consecuencia de las críticas hacia el director del diario El Telegrama de Melilla. Entendemos que las editoriales -como fue este caso- las opiniones o los comentarios son solo eso. Ni son embestidas personales ni van hacia la persona. Son la visión analítica por la consencuencia de un acto, orden o decisión política que se considera puede ser errónea. Sabemos como periodistas que si un medio de comunicación crítica una acción, el político puede refrenderla o defenderse. Máxime en el caso de los directores de estos medios que a su vez son cargos de confianza y expuestos también a la opinión pública. Sin embargo nuestro temor se circunscribe en que los mismos periodistas ya tenemos experiencia en situaciones similares, y es que las campañas políticas en Melilla empiezan con mucho antelación por no decir que nunca terminan. En una primera fase los comentarios son ideológicos o por la gestión a realizar -algo razonable en el enfrentamiento democrático-; en poco tiempo pasan a las personales -algo detestable-; para después, cuando los insultos de nuestro amplio diccionario se han acabado enfilar contra todo el que les rodea y no esta a favor de sus opiniones. En esta diana los medios de comunicación nos encontramos en primera línea y aún asumiendo -insisto en ello- que los gestores políticos tienen el derecho de rebatir sobre lo que ellos se dice, cabe entender que la línea se supera cuando alguien se defiende atacando con dureza gratuita a otro por el mero hecho de no coincidir con el en algún punto de vista. Instamos por tanto desde la Asociación de Prensa de Melilla a que los roles de cada uno se queden donde están y que la clase política se centre en sí misma, algo de lo que estamos seguros les llevará tiempo y esfuerzo. Por último queremos igualmente dar desde la APM el agradecimiento a todos los medios de comunicación que en su momento no se hicieron eco de dichas palabras en contra del director del Telegrama de Melilla o que en todo caso hicieron al respecto un sombrío comentario, haciendo en cierta forma un favor al partido o político de turno por cuanto los lectores, radioyentes o televidentes pudieron entender lo único que deben discernir: las ofertas de gobierno que ofrece un miembro de la clase política. Lo demás es gratuito.
Asociación de la Prensa de Melilla