Opinión · Sanidad
Diabetes
Despropósito sanitario: no hay endocrino pediátrico en Melilla
No sé el motivo, pero todos los esfuerzos cayeron en saco roto y nuestros niños diabéticos tienen que seguir viajando periódicamente a la ciudad de Málaga para ser atendidos porque en Melilla no hay posibilidad de asistirles con las mínimas garantías.
Publicada en InfoMelilla el 12 de noviembre de 2009
Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Remitidos, no del portal.
Remitidos
Llega el Día Mundial de la Diabetes; de nuevo es hora de solicitar lo que en esta ciudad nos hace falta, el tan ansiado endocrino pediátrico. Bien, este año no quiero incurrir en el error de los últimos años. No queremos más engaños, no lo voy a pedir.
Año 2007, 14 de noviembre, Día Mundial de la Diabetes. El señor delegado del Gobierno, don José Fernández Chacón, que muestra una sensibilidad más que destacable para con nuestros pequeños enfermos diabéticos, se compromete a que, en enero de 2008, Melilla contará con un endocrino pediátrico; pero no cumple o no puede cumplir su palabra. Se va de la ciudad y no deja en consulta alguna al facultativo prometido.
Año 2008, 14 de noviembre, Día Mundial de la Diabetes. De nuevo el Instituto de Gestión Sanitaria (Ingesa) comunica la llegada, para los primeros meses de 2009, del anhelado endocrino pediátrico. Esta comunicación me la transmite un día antes el director provincial del Ingesa, por aquel entonces, don Augusto Hoyo Lao, desde Madrid. Creo en su honradez; me consta que hizo todo lo posible y, según me comunica, la llegada del facultativo es incuestionable.
No sé el motivo, pero todos los esfuerzos cayeron en saco roto y nuestros niños diabéticos tienen que seguir viajando periódicamente a la ciudad de Málaga para ser atendidos porque en Melilla no hay posibilidad de asistirles con las mínimas garantías.
Dentro de unas horas, la Asociación de Diabéticos de Melilla (Adimel) volverá a celebrar el Día Mundial de la Diabetes y los padres de los pequeños diabéticos esbozarán una sonrisa de desconsuelo mientras que sus hijos pintan, hacen cerámica o simplemente meriendan en Adimel. Cariño, compresión, por supuesto que reciben, pero, de endocrino pediátrico, nada de nada.
No siento que en su día me engañaran, no. Siento que se juegue con la inocencia de unos niños y la ilusión de sus padres que siguen esperando la llegada del endocrino. Las autoridades competentes se han olvidado de los más pequeños y nuestros niños diabéticos -y sus familias- quedan condenados a esperar sin esperanza. Un auténtico despropósito, entrado ya el siglo XXI.
JOAQUÍN ROSA GUTIÉRREZ Presidente de Adimel.