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Magia musical, gastronómica y social, todos los viernes en el Casino Militar

El Casino Militar se postula ante la sociedad melillenses con sus viernes de pura magia

'Chamo' es cuestión aparte. Nos dejó helados hace par de años y pico con la dirección musical de Cabaret y ahora, en el Casino Militar expande su ancha capa de repertorios musicales.

Publicada en InfoMelilla el 9 de mayo de 2009

Salvador Ramirez Vélez

¿Quién ha dicho que se aburre en Melilla los viernes por la noche?, ¿quién osa decir que o puerto deportivo o nada?. Mentira.

El Casino Militar se postula ante la sociedad melillenses con sus viernes de pura magia

En la Plaza de España, en el Casino Militar, a partir de las diez de la noche de cada viernes, se aspira la magia de la música, la gastronomía, la amistad y...¿quién sabe?, algo más, que diría Camilo Sexto. Un lujo; esas noches son inolvidables.

Llega la panda y ahí está muy pendiente José Antonio Bueno Arcas -'El Chef'- para que nada falle. La cena es memorable. Unas puntillitas de pescado cefalópodo, la carne al gusto, bebidas de postín, algún postre con mucha imaginación y ron o escocés, que da lo misno que lo mismo da, mientras José María Chamorro le quita la funda a su prodigioso piano, o por mejor decir, el piano que acarician sus prodigiosas manos.

El Casino Militar se postula ante la sociedad melillenses con sus viernes de pura magia

Bueno, 'Chamo' es cuestión aparte. Nos dejó helados hace par de años y pico con la dirección musical de Cabaret y ahora, en el Casino Militar expande su ancha capa de repertorios musicales. ¿Boleros?, los que usted quiera.

¿Música de películas?, escoja, disfrute. ¿Pasodobles?, ponga usted el nombre y quedará puntualmente servido. ¿Swing, Jazz?, venga hombre, eso está 'chupao'. Es el gran artista, el gran profesor que se pone el mono de trabajo para que la velada del viernes resulte inolvidable. Nadie puede comprender -si no lo ha vivido- lo que significa tomarse una copa con los amigos en plena Plaza de España a los sones de un piano en vivo y en directo. Memorable. Gracias, 'Chamo'.

Llega Tinito Játiva, se contagia del ambiente y me canta 'María la portuguesa'. Eso es una traición bestial porque tengo enfrente a María del Carmen Pinillos y me derrito en sus brazos bailando un pasodoble que ha dado la vuelta al mundo de manos de, ni más ni menos, Su Exelencia don Carlos Cano.

El Játiva me brinda dos temas, yo le brindo otro a este militar melillense que saborea con rectitud los mejores momentos de su vida, después de haber llorado mucho. Gentes como Tinito...muy pocas. Es admirable.

Tengo que explicarle al simpático camarero que no nos pierde de vista y que nos atiende con profesionalidad más que acreditada que el pintado es a base de moscatel y blanco. Como ingerí varios, pude darme cuenta de que el muchacho le cogió el punto. Los últimos fueron los mejores. Ocurre también en la vida. El último momento es, sin duda, el mejor.

Pero en el Casino Militar no hay últimos momentos. El coronel, Jesús Esparza, -a quien debo una foto de su hijo a caballo- ha derribado puertas y prejuicios. Bajo su dirección, el Casino Militar se ha incardinado en la vida social melillense plenamente hasta llamar la atención de todo bicho viviente. Y, como Jesús entiende a los seres humanos mejor que nadie, nadie se siente fuera de cacho en esa histórica institución melillense que ha servido a repúblicas, dictaduras y democracias. Hermoso.

Saludo a otro melillense de excepción, Juanjo Florensa, muy bien acompañado. ¡Cómo se lo monta el pavo!. Me tomo los daiquiris con mi amigo del alma -un vida juntos, olé- Miguel García Torres, que llega acompañado con la simpar María del Carmen.

Me vigila muy de cerca, muy crítica, mi pareja, Pepa Berenguer Marín. El niño, el guitarrista, Salvita R. Berenguer, también se suma al jolglorio porque tiene mucho interés en ver cómo se desenvuelve el 'Chamo'. Igual, algún día, se lían la manta a la cabeza y pegan un par de bolos, siempre con la aquiescencia de don Manolo 'Bombón' Jr. Rodríguez, que todo hay que decirlo.

Acaba la velada -qué ramillete de bellezas lamentan que el profesor Chamorro se vaya- y abandonamos ese Casino Militar ungido por los dioses de magia social.

Que nadie se preocupe porque dentro de una semana, en viernes, el milagro de la felicidad se repetirá en plena Plaza de España, aquella que pensó con fortuna don Enrique Nieto.