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El Gobierno niega que esté llevando a cabo el expolio y demolición del Teatro Kursaal y asegura que su objetivo es conservar el patrimonio
Ante la interpelación del PSOE que le acusa de estar vulnerando la ley y dañando el patrimonio histórico de la ciudad
Publicada en InfoMelilla el 29 de mayo de 2009
El Gobierno de Melilla ha negado que las obras que se están llevando a cabo en el Teatro Kursaal Nacional estén suponiendo el expolio y la demolición del edificio y, por lo tanto, un daño al patrimonio histórico de la ciudad, y ha dejado claro que la actuación que en estos momentos se ejecuta tiene como finalidad la de recuperar el emblemático edificio y darle una utilidad cultural y de ocio.
El Ejecutivi melillense, a través de su consejero de Fomento, Rafael Marín, ha contestado así a una interpelación presentada por el Grupo Socialista en el Pleno de Control que la Asamblea local ha acogido hoy viernes y en la que se le acusaba de haber actuado en contra del patrimonio local, y más concretamente de un edificio emblemático donde los haya con una larga historia a sus espaldas y declarado bien de interés cultural por Real Decreto.
Según ha portavoz socialista, Dionisio Muñoz, con la actuación que se está llevando a cabo en el Teatro Nacional el Gobierno de Melilla está incumpliendo la Ley de Patrimonio Histórico Español que obliga a los propietarios de los edificio a conservarlos y protegerlos y no poner en riesgo sus valores.
Para el socialista es más que evidente que el Ejecutivo local está vulnerando dicha normativa, algo que queda demostrado, ha dicho, observando el vaciado que se está haciendo del interior del edificio y que, en su opinión, constituye un auténtico expolio del que incluso ha mostrado forografías.
En los mismos términos se ha expresado el portavoz de Coalición por Melilla, Abdelhamid Mohamed, quien también ha acusado al Gobierno de Juan José Imbroda de estar llevando a cabo la demolición del edificio a pesar de no existir informe de ruina alguno y a pesar de que ello significa, ha recordado, la destrucción del patrimonio nacional.
Ambos grupos políticos se han referido también a la posibilidad de que detrás de esta actuación millonaria haya intereses ocultos por parte de alguien, sobre todo teniendo en cuenta que según ha explicado Dionisio Muñoz, la Ciudad se está gastando una ingente cantidad de dinero en la recuperación de un edificio del que “no somos propietarios, porque el propietario es el banco”.
Ante esta serie de argumentos por parte de la oposición, el consejero de Fomento ha querido dejar claro, en primer lugar, que el Gobierno melillense ha actuado en todo momento conforme a lo que marca la ley, con lo que “de ocultar cosas no hay nada. Nadie ha actuado en contra del patrimonio”.
Sobre los supuestos daños que, según la oposición, la obra está causando en el edificio, el consejero ha asegurado que según un estudio encargado con anterioridad, el interior original del teatro de 1931 no existe desde hace más de 50 años debido a las numerosas reformas que ha sufrido, con lo que en la actualidad se puede prácticamente asegurar que en la fachada la única pieza original de aquel edificio que proyectó el arquitecto Enrique Nieto.
Es precisamente esa parte del Teatro, la fachada, la que, según el presidente del Gobierno, Juan José Imbroda, se está respetando al cien por cien y de la que se pretende incluso sacar a la luz los detalles originales, mientras que el interior está previsto dotarlo de todos los avances técnicos para que el edificio pueda prestar un servicio adecuado y goce de una funcionalidad “que no tenía antes”.
Rafael Marín ha dejado claro así mismo que la idea de la Ciudad es intentar lograr un teatro de primera línea para Melilla que pueda además incluirse en la red de teatros nacionales y que goce de una gran actividad a lo largo de todo el año, algo que considera de gran interés para la ciudadanía en general y que lamenta que no encuentre el apoyo de la oposición.