Deportes
El Nido: Un gesto y un ejemplo que vale todo una liga
No había tenido la ocasión de poder ver las imágenes que mis compañeros de Televisión Melilla grabaron la tarde de la final ante Alicante, la de un chico paisano nuestro y seguidor de Melilla Baloncesto, que con lágrimas en las mejillas por lo acontecido, puño en alto no paraba de gritar aquello de ¡ MELILLA, MELILLA, MELILLA…!
Publicada en InfoMelilla el 3 de junio de 2009
No tengo el placer ni el honor de conocerlo, pero de verdad que me encantaría ya que gestos como el que tuvo ese chico rubio, con la cara además pintada con los colores de nuestra bandera, ese azul tan intenso y que al menos a mi me parece precioso, no dejaba de llorar por la desilusión sufrida de no haber podido lograr el ascenso a la ACB, si no que al tiempo, puño en alto, con dos co… gritaba aquello de ¡MELILLA, MELILLA, MELILLA!
Y uno que ya luce canas piensa que si esto pasa es porque también algo está pasando de positivo en nuestro deporte local, en este caso a través del baloncesto.
A veces cuando he visionado alguna que otra imagen de la Semana Santa sevillana, por poner algún que otro ejemplo entendible fácilmente, y el tiempo impedía la salida de algunos pasos y veía a cofrades llorar, digo que a pesar de ser también yo cofrade aquí en nuestra tierra, de verdad que no llegaba a entenderlo del todo, por mucho sentimiento y devoción que sé se tiene guardado en el interior de cada cual.
A lo mejor cuando nos toca tener la pelota en nuestro propio tejado, cuando sientes y mucho porque está de por medio un equipo de tu ciudad, jugándose muchísimo, con todo cuanto ello conlleva, como se lo jugó nuestra Ciudad a través de Melilla Baloncesto en esa final de Fuenlabrada, no sólo comprendes esas lágrimas, sino que te contagias, como me sucedió cuando ví las citadas imágenes y comprendí cuanto había costado llegar hasta allí, siendo uno de los modestos de la competición y sobre todo el gran trabajo realizado para alcanzar dicho instante.
Aficionados como el hasta el momento anónimo chaval rubio, no sólo dan ejemplo de melillismo por los cuatro costados, sino que si de verdad a esas edades, no sabría calcular, unos doce o trece años quizás, se siente de tal forma, nuestro deporte cuando competimos a nivel nacional, sigue mereciendo la pena que esté apoyado al cien por cien y mucho además, aunque sea por personas como nuestro anónimo persojane.
Al que considero ya mi amigo, aún sin conocerlo, el rubio de lágrimas resbalándole por las mejillas, sin duda alguna al menos para quien escribe, acaba de convertirse en estandarte de todo una afición, de todo una Ciudad, de todo nuestro deporte y sobre todo de algo tan bonito como nuestra gente joven, la que sin duda de tipo alguno está en la obligación de ser nuestro sustento futuro de cara a ser seguidores incondicionales de nuestros equipos.
Ver esta imagen tan representativa de cuanto es sentir unos colores, un equipo y una Ciudad, ha de servir de claro ejemplo para todos; estoy totalmente convencido de que los muchos kilómetros impregnados en su piel, han merecido la pena ser canjeables por el placer de ver a sus ídolos intentado la hazaña de la ACB, de momento no lograda.
No se ni tan siquiera su nombre, pero me quedo con su gesto, con sus co…. a la hora de defender a nuestro equipo y a nuestra Ciudad. Me gustaría ser tu amigo, de verdad, estoy seguro que aprendería mucho de ti.
Una brazo y ya verás como el año que viene vamos a volver a intentarlo. ¡Ánimo rubio!