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Los melillenses de Almería están de enhorabuena.

El Tribunal Supremo de Justicia da la razón a los melillenses de Almería en la compra de su sede

Todo esto ha demostrado que la Justicia hace justicia y que la Casa de Melilla, además de sus innumerables fiestas y actividades conocidas por todos, también ha sabido desarrollar esta ingrata y callada tarea.

Publicada en InfoMelilla el 22 de julio de 2009

InfoMelilla.com

El pasado lunes, Lola Ruiz, presidenta de la Casa de Melilla en Almería y su secretario, Paco Aguirre, se desplazaron a Melilla para comunicar la buena nueva al presidente, Juan José Imbroda. Una nueva buena que se producía la semana pasada y que la Casa no ha querido hacer pública hasta comunicársela primero al presidente de la Ciudad pues, además de querer tener esta deferencia con él como persona y por el cargo que ocupa, ocurre que el presidente Imbroda ha estado al tanto de lo sucedido estos años, habiéndose interesado en varias ocasiones por su estado. Igualmente la noticia se la ha comunicado personalmente al consejero coordinador de las Casas, Antonio Miranda.

El Tribunal Supremo de Justicia da la razón a los melillenses de Almería en la compra de su sede

La noticia es que, después de varios años, de arduo y oscuro trabajo, en despachos y juzgados, el Tribunal Supremo ha rechazado el recurso interpuesto por el heredero del señor Sánchez y ha dado la razón a la Casa de Melilla en Almería, así, la Justicia ha hecho justicia.

Remontándonos en el tiempo hemos de decir que la historia que ahora ha tenido su final feliz, gracias a la gestión callada de Lola Ruiz y su equipo, comenzó en el año 1996, cuando el entonces presidente de la Casa, el señor Sánchez, compró los locales, sede de la misma, en el Paseo Marítimo de Almería y los vendió a la Casa, con la única condición de que se le abonase una cantidad mensual hasta cumplir los diez años, momento en el que se le abonaría el resto de lo pactado y se haría la correspondiente escritura pública a nombre de la Casa. La compraventa se formalizó en una figura, aceptada por la justicia española, “un pacto oral con el consiguiente apretón de manos entre amigos”.

La Casa así lo hizo, hasta que al llegar a los diez años, el heredero del señor Sánchez, pues éste, desgraciadamente falleció al poco tiempo, se negó a cumplir lo pactado con su antecesor y padre. Así las cosas, la Casa, a cuyo frente ya se encontraba Lola Ruiz, se puso manos a la obra y, después de diversas reuniones y requerimientos sin fructificar, se presentó la correspondiente demanda en los Juzgados de Almería.

De esta demanda surgió una primera sentencia, favorable a la Casa de Melilla en Almería, pero el equipo de abogados del ya mencionado heredero presentó recurso ante la Audiencia Provincial de Almería, recurso éste que también tuvo una sentencia favorable a la Casa. Pero de nuevo un recurso, esta vez ante el Tribunal Supremo, quien ahora, al cabo de dos años, lo ha rechazado y ratificado las sentencias anteriores favorables a la embajada melillense en Almería.

Todo esto ha demostrado que la Justicia hace justicia y que la Casa de Melilla, además de sus innumerables fiestas y actividades conocidas por todos, también ha sabido desarrollar esta ingrata y callada tarea que, sabemos, no ha estado exenta de problemas y momentos malos, pero que ahora ha llegado a su fin con de la mejor manera: la titularidad definitiva de sus locales.

Francisco Aguirre>