Local · Feria

Punto y final al ciclo taurino 2009.

Enrique Ponce dicta una lección magistral de torería en la Mezquita del Toreo

El de Chiva, Matías Tejela y José María Manzanares salen por la puerta grande de la Mezquita del Toreo tras triunfar con espíritu de sacrificio, arte y profesionalidad frente a un encierro bien presentado pero desigual de fuerzas del hierro de los hermanos Tornay.

Publicada en InfoMelilla el 4 de septiembre de 2009

Salvador Ramirez Vélez

Que un torero con todo conseguido en su vida profesional y familiar, sin necesidad de jugarse nada; que quien ha sido líder del escalafón taurino durante ¡ocho! años consecutivos venga a la Plaza de Toros de Melilla y ofrezca lo mejor de su magisterio taurino es de agradecer. Enrique Ponce ha estado brillantísimo en la Mezquita del Toreo. El de Chiva, con cuatro orejas en su esportón, es el gran triunfador de la Feria de Melilla 2009, a base de oficio, elegancia, categoría y entrega a un público deslumbrado por el arte del valenciano.

Enrique Ponce dicta una lección magistral de torería en la Mezquita del Toreo

Ponce, de tabaco y oro, recibió a su primero, 'Lujurioso', con lo mejor de su repertorio con el capote. Midió bien las fuerzas del astado de los Tornay y cuidó que su nobleza llegara intacta a la faena de muleta. Lo consiguió y toreó como quiso tanto con la derecha como al natural y, siempre, con ese gusto estilista que le ha caracterizado a lo largo de su dilatada carrera taurina, es decir, rectitud, clasicismo, fijeza y una capacidad para dibujar momentos elegantes fuera de todo límite. Lo mató a la primera y lo desorejó ante el éxtasis de los melillenses en su más alto grado.

Enrique Ponce dicta una lección magistral de torería en la Mezquita del Toreo

Si mérito tuvo su trabajo con su primer toro, lo del segundo fue de fábula. ¿Se puede domesticar a un toro?. No, por supuesto. ¿Se puede doblegar a una fiera?. Ponce ha demostrado que sí. Su segundo enemigo, 'Farragoso I', tenía brusquedad y peligro pero como Ponce tiene un catálogo de faenas inacabable, consiguió aburrir al astado, enseñarle a embestir y hacerle una faena de trabajo, mérito y de arte. Pinchó primero y mató de estocada; otras dos orejas para el de Chiva. Pone ha marcado las diferencias en la arena melillense como lo ha hecho a lo largo de su carrera como torero en todas las arenas.

Bien Matías Tejela, de verde botella y oro. No tiene el arte de Ponce pero sí el efectismo necesario para llegar a los tendidos y triunfar con enemigos de probada dificultad a base de sudar el vertido de torear. A su primero, 'Fastidioso', le hizo una faena variopinta aunque no de profundidad pero supo sacar gasolina de donde no había pozo alguno. Mató bien y don Antonio Gutiérrez Molina hizo lo que el público le pidió: sacar dos pañuelos blancos. A su segundo, de nombre 'Botica' lo despachó con prontitud porque tenía poca faena pero, como lo mató bien y el público pidió trofeo, se llevó la tercera oreja de su lote.

José María Manzanares, de azul y oro, es un gladiador con arte, fiel heredero de la maestría de su padre. No tuvo suerte ni con su lote ni con su cuadrilla que a poco estropea los buenos deseos del torero de Alicante, excepción hecha de un magnífico subalterno, mejor persona y brillante banderillero, Curro Javier Amores. Manzanares se fajó con su primero, 'Hipío II', un toro sin fuerzas que blandeó y dobló las manos en más de una ocasión. Le recetó una buena estocada y le cortó un apéndice. Su segundo, 'Mancheguito' tuvo más dificultad aún pero Manzanares se enrabietó toreando con ambas manos y no consintió que se fuera con orejas.

Tarde triunfal, como lo ha sido toda la Feria 2009, con más de tres cuartos de entrada en la Mezquita del Toreo y gran ambiente en los tendidos de sol, los apropiados para las peñas más festivas. Perfecta la dirección de palco de Gutiérrez Molina y una sensación de felicidad en los corazones de los más de 5.000 melillenses que celebraron ayer el tercer festejo de abono viendo cómo los tres espadas abandonaban la plaza a hombros y por la puerta grande.