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Practicó con éxito diferentes modalidades deportivas.

Fallece en Calpe el gran deportista melillense Fernando Delgado Clemente

"Fernando, acostumbrado a subir a tantos podiums, a hacer tanto ruido con sus grandes triunfos, nos ha dejado sin hacer ruido alguno, allí en Calpe, que consideraba su segunda ciudad, rodeado de los suyos".

Publicada en MeliYa el 28 de abril de 2009

Francisco Aguirre

Si les digo que hace unas semanas falleció el melillense Fernando Delgado Clemente, posiblemente muchos de ustedes no sepan de quién se trata, pero si les digo que el fallecido es el melillense “Nanín”, seguro que sí saben a quien me estoy refiriendo.

Fallece en Calpe el gran deportista melillense Fernando Delgado Clemente

Fernando – Nanín – falleció a finales del mes de febrero, en Calpe, localidad donde fijó su residencia al marcharse, como muchos jóvenes, de su natal Melilla. Fernando era un “chaval” de cincuenta y tantos años cuando nos dejó ¡Todo un muchacho todavía!.

Fernando, acostumbrado a subir a tantos podiums, a hacer tanto ruido con sus grandes triunfos, nos ha dejado sin hacer ruido alguno, allí en Calpe, que consideraba su segunda ciudad, rodeado de los suyos. El Ayuntamiento de dicha localidad alicantina, publicó la noticia en su web, consternado por ello.

Me atrevo a escribir estas líneas porque he podido comprobar que en Melilla, en nuestra ciudad, aún existen muchas personas conocedoras de Fernando que no se han enterado de esta trágica noticia. Sí, tan atónitos como han podido quedarse ustedes, nos quedamos sus amigos cuando nos enteramos de la fatal noticia.

Quiero que estas pobres líneas sirvan como mi modesto homenaje a este GRAN DEPORTISTA Y GRAN PERSONA, que nos ha dejado. Fernando, Nanín, ha dedicado toda su vida al deporte y a la enseñanza del mismo. Hizo del deporte su gran amor y su profesión, ya que era profesor de Educación Física, licenciado en el I.N.E.F.

Fallece en Calpe el gran deportista melillense Fernando Delgado Clemente

En los últimos años de la década de los 60 y los primeros de la del 70, Fernando practicaba casi todo tipo de deportes, tales como Esgrima, Natación, Pentatlón Moderno, Baloncesto, Waterpolo, Balonmano, Atletismo, Voley, Equitación y algunos más. En todos ellos destacaba, pulverizaba records, fue campeón de España y formó parte de varias Selecciones Nacionales, (si mal no recuerdo, el tiempo no pasa en balde, de Pentatlón y Natación). Nanín daba clases en el Instituto de Melilla, el único de la época, cuando se inauguró la piscina del recinto.

Nanín, Fernando, además de tiempo para la enseñanza y práctica del deporte, tenía tiempo para todos sus amigos y tenía muchos, así además de verlo en el Instituto, Escuela de Maestria, Casino Militar (en él se practicaba la esgrima), Club Marítimo o Hípica, se le podía ver con amigos en la Sociedad de Ilusionismo (para los jóvenes, diré que era uno de los pocos lugares donde se celebraban bailes, eso sí, solo los domingos por la tarde), Club de Juventud o en los guateques que celebraba en su propia casa, allí en el Industrial, donde todos sus amigos teníamos una excelente acogida por parte de esas dos maravillosas y excelentes personas que fueron sus padres, don Fernando y doña Olalla.

Fernando, como muchos jóvenes melillenses tuvimos que hacer, se marchó de Melilla, a finales de los 70, estableciéndose en Calpe, donde su vida, ¡cómo no!, siguió totalmente dedicada al deporte y a su enseñanza, así ha pertenecido al Ayuntamiento de Calpe, enseñando y ayudando a los jóvenes, con y sin problemas. Allí se casó y allí tuvo sus hijos, que ¡de tal palo, tal astilla! , se pueden considerar su prolongación en el deporte, pues también han hecho del deporte y su enseñanza, su vida.

De Nanín se podrían contar muchas anécdotas y vivencias, pues allá donde iba, dejaba huella. El que esto escribe coincidió con él en muchos desplazamientos y puedo decir que iba haciendo amigos por doquier. Recuerdo el “600” verde en que se desplazaba por Melilla. Siempre se le veía rodeado de amigos, en el Instituto, en los entrenamientos, en los paseos por la Avenida o el Parque Hernández, en los momentos de diversión en la Sociedad de Ilusionismo, en su casa, en sus viajes. De Nanín se puede decir que ha sido amigo de sus amigos y que si hubiese tenido enemigos, también habría sido amigo de ellos. ¡Era una excelente persona!.

Quiero acabar esto, pues en caso contrario, no sé si podría finalizarlo, acordándome de muchos de sus amigos, que también lo fueron míos y a ellos les pido (solo nombraré algunos, por no hacer la lista interminable, Paco V., Juan Ernesto B., Eugenio V, Manuel G. Rafael V., Rafael G. Fernando M., Paco A.........) ¡No nos olvidemos nunca de Fernando! ¡No nos olvidemos jamás de Nanín!

Ya por último a sus hermanos Juan Miguel y Maria Olalla, a su esposa Virginia, a sus hijos, Carolina y sus hermanos, perdón por haber escrito esto sin haber obtenido vuestra autorización, pero él, Fernando o Nanín, Nanín o Fernando, ¡se lo MERECIO!, Melilla, debía saber que uno de sus hijos, que nunca se olvidó de ella, ya no está entre nosotros. ¿Se le podrá hacer el homenaje que mereció, en Melilla?.

Descansa en paz, amigo Nanín ¡Hasta siempre Fernando Delgado Clemente!.