Opinión · Toros

Sale por la Puerta Grande de Aracena.

Ha nacido un torero melillense de postín: Adolfo Ramos

"Aquí hay un torero de verdad", me cuenta Juan José Imbroda en la puerta de una cafetería melillense, horas después de ver torear a Ramos en Aracena. "Ha sido impresionante", me dice Román Criado, líder del taurinismo local y padre de novillero.

Publicada en InfoMelilla el 20 de julio de 2009

Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Salvador Ramirez Vélez, no del portal.

Salvador Ramirez Vélez

Sí, sí que ha nacido un torero en Melilla. Se llama Adolfo Ramos y nadie le regaló nada -salvo sus padres, mucho- para llegar a encandilar a la Andalucía taurina a través de la serie de novilladas de promoción que organiza Canal Sur Televisión de la mano de don Enrique Romero y el maestro Francisco Ruiz Miguel. Adolfo ha batido todos los registros, si es que en el mundo del toro puede hablarse de récord.

Junto a su amigo y compañero Antonio Criado 'El Goy' ha hecho posible que dos novilleros melillenses pisen -60 años después- la raquítica arena de la Mezquita del Toreo. Otro récord: ambos toreros han cortado apéndices en cosos peninsulares. Y la leche: Adolfo Ramos se convierte en el primer y único diestro melillense en abrir una Puerta Grande en la Península, el único de la historia.

Cuando uno mira a los ojos de Ramos en el plató de Televisión Melilla, no sabe a qué atenerse. ¿Es reservado?, ¿es tímido?, ¿es desconfiado?. No lo sé. Cuando uno mira los ojos de Adolfo cuando está toreando...eso es otra cosa. Aflora la ambición, el arte, la codicia, la afición. El niño se convierte en un hombre que practica el toreo vertical, clásico, con los pies enterrados en el albero, miles de recursos, elegancia.

Aracena lo sabe porque lo ha visto triunfar por derecho. Tiene dos manos polivalentes y 'polivalientes' porque no se mueve. Lleva grabadas a fuego las mejores estampas taurinas de los mejores carteles de toros de España y quiere fotocopiarlas en el ruedo. Y lo consigue. Destacar en un grupo de 24 novilleros, en la primera fase, y de 12 en la final...eso es muy grande, sobre todo si se tiene en cuenta que sus adversarios son jóvenes procedentes de provincias con mucho campo y mucha afición.

Adolfo Ramos es de Melilla, sin campo, con menguada afición pero ha conseguido -Antoñito Criado, también aunque en menor medida- que la ciudad rememore aquellos tiempos del Protectorado Español en Marruecos, cuando miles de españoles residentes en Nador, Ouxda, Saidia y hasta procedentes de la 'Zona Francesa' venían a Melilla para disfrutar de sus corridas de toros.

"Aquí hay un torero de verdad", me cuenta Juan José Imbroda en la puerta de una cafetería melillense, horas después de ver torear a Ramos en Aracena. "Ha sido impresionante", me dice Román Criado, líder del taurinismo local y padre de novillero. "¡Qué mérito más grande!", digo yo, qué mérito más grande ser torero en Melilla y triunfar fuera y dentro de nuestra querida tierra.

También Melilla se puede vender por la vía del toreo, ya la está vendiendo Adolfito porque dedicó su triunfo onubense a las gentes de Melilla. Gracias a Ramos, muchos peninsulares, especialmente andaluces, saben que Melilla existe y presume de Arte de Cúchares consagrando a un diestro en ciernes. Enhorabuena, joven maestro.