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El torero tiene familia para presumir.
La alegría de una familia sencilla y de bien, los Criado-Luque, lujo de melillenses
Rosi y Román -o Ramón, a gusto del consumidor- ya están en el hotel esperando a Diego y María del Carmen, que viajan con sus dos vástagos. Luisito Camargo 'El salmonete' llama desde Osuna, ya va camino del mar.
Publicada en MeliYa el 1 de julio de 2009
Dicen que la familia unida jamás será vencida pero, si a la familia se le suman amigos e invitados, se forma un ejército que resulta invencible. Los Criado-Luque tienen la virtud de concentrar seguidores, familiares y amigos que les rinden pleitesía y es que son encantadores, por fuera y, sobre todo, por dentro.
El niño Antoñito tiene que torear en Torremolinos y la gran familia se va a la Costa del Sol para ver cómo triunfa en esa bella plaza de toros que inauguró, en 2003, el mejor alcalde de la localidad malagueña, don Miguel Escalona.
Rosi y Román -o Ramón, a gusto del consumidor- ya están en el hotel esperando a Diego y María del Carmen, que viajan con sus dos vástagos. Luisito Camargo 'El salmonete' llama desde Osuna, ya va camino del mar con Maite -mater et magistra-, Silvia y el polvorín de Marta, qué elemento.
Vienen en el barco rápido Manolo y Emilio, dos gitanos de mucho postín qué ¡marcha, marcha, queremos marcha, marcha! Y no se pueden perder el debú peninsular del novillero melillense Antonio Criado Luque 'El Goy'. Manolo sólo piensa en Puerto Marina y en el coso torremolinense. Es un figura. Emilio está pendiente.
Se produce la reunión en el hotel Califa I del complejo turístico de Medina Azahara. Suena muy bien pero el establecimiento es un poco birrioso. Hay que hacer colas para comer y cenar. Las habitaciones no son habitaciones, son nidos de gorriones pero las ganas de quererse de esta gran familia superan cualquier contratiempo.
Antonio Criado se ha traído a su hija, que fue china pero ahora es española y melillense. Se llama Paula y es una preciosidad; chapurrea porque es chiquita pero pone una cara de viejita que encandila. Nos vamos de copas a un bar-restaurante situado junto al hotel y allí estallan las sonrisas, las anécdotas y el afecto mutuo.
A Román -o Ramón- la aventura del niño y del viaje le cuesta un ojo de la cara pero no importa. No es un 'bon vivant' a la usanza porque los orígenes y el presente de esta familia son humildes pero sabe vivir con sus recursos y, lo fundamental, tiene a una compañera que le quiere, comprende y respeta. Jóder, qué matrimonio.
Juanito Peláez se ha venido en el Millenium con Tomás. Son amigos, participan, se lo pasan en grande y tienen devoción por la familia Criado-Luque. De hecho son familia y compañeros. Tomás es el padre de Tommy, currante señalado de Seamel Copeléctrica un lujo de empresa hecha a sí misma a base de categoría y profesionalidad.
En la plaza comparece la familia Ramos. Adolfo, el espigado y moreno novillero melillense da una lección de saber estar y de amistad. Está triunfando por toda Andalucía con las novilladas de promoción que organiza Canal Sur de la mano de Enrique Romero pero no le duelen prendas a la hora de ponerse a disposición de su compañero y amigo Antoñito para que triunfe en Torremolinos. A eso se le llama calidad humana.
Acaba el festejo, los Camargo se quedan una noche más en la Costa del Sol porque hay que saborear las mieles del triunfo del 'Goy'. El lunes emprenderán caminos contrapuestos para volverse a encontrar -seguro- dentro de nada. Y todo lo anterior ocurre en un clima inundado por una nube de cariño inacabable. Qué suerte de familia, qué suerte de amigos.