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Devoción mariana a cargo de melillenses en tierras almerienses

La Virgen del Carmen versión Zapillo o Casa de Melilla en Almería

Sobre las ocho y media de la tarde, empezaron a salir del cercano puerto los barcos pesqueros en procesión, llevando el primero de ellos a bordo, a su señora, la Virgen del Carmen.

Publicada en MeliYa el 17 de julio de 2009

Francisco Aguirre

La Casa de Melilla en Almería, que incluso en verano continúa programando actividades para sus socios, celebró en la noche del 16 de julio, día de la Virgen del Carmen, un acto alrededor de esta festividad y su Virgen. Es de destacar que este acto tuvo su primera edición el pasado año y ya se va a convertir en todo un “clásico”.

El barco.
El barco.

Así en una gran tarde veraniega, sobre las ocho de la noche, el piso bajo, el popularmente conocido como Chiringuito, abrió sus puertas para recibir a sus socios, que fueron llegando, mientras el Paseo Marítimo de Almería empezaba a poblarse de gente, ávidos de ver la procesión marinera con su Virgen a bordo.

El barco grande cede paso a la Virgen del Carmen.
El barco grande cede paso a la Virgen del Carmen.

Sobre las ocho y media de la tarde, empezaron a salir del cercano puerto los barcos pesqueros en procesión, llevando el primero de ellos a bordo, a su señora, la Virgen del Carmen, a todos ellos les abría camino, o mejor dicho agua, una patrullera de la Armada Española, sumada a la procesión.

Así, si bonito fue ver los barcos que esta vez no salían a faenar, sino a acompañar a su Virgen, impresionante fue ver, como todo un monstruo del mar, el barco – correo que a esa hora llegaba a las costas de la ciudad de Almería, procedente de Nador, paraba sus máquina para dejar pasar a la procesión, para dejar pasar a nuestra señora la Virgen del Carmen.

Los socios participan.
Los socios participan.

Los embajadores melillenses en Almería hablaban entre ellos viendo estos actos y al unísono, saltaban algunas lágrimas, pues algunos de ellos se acordaba de las fiestas vividas ese día en el barrio de enfrente, en el barrio de Corea , y en todos ellos el recuerdo a los pescadores melillenses y a la gran flota pesquera que hubo, no hace muchos años, en nuestra ciudad.

Un aperitivo para todos.
Un aperitivo para todos.

Posteriormente, los socios de la Casa de Melilla en Almería pasaron a su terraza a degustar todo lo que previamente habían preparado en sus cocinas el grupo de socias y socios cocineros.

Así rodeados de chorizos, tortillas y cerveza, los socios fueron pasando la noche, la magnifica noche, hablando, en su mayoría de sus recuerdos melillenses y de lo que para unos y otros significaba, de una forma u otra, la festividad del día. También y dado que en el grupo había una Carmen, se degustaron pasteles a su salud.

Y ya, al filo de la una de la madrugada el Chiringuito, envidia de todo el paseo marítimo de Almería, cerró sus puertas, quedándose algunos con las ganas de seguir la fiesta, pero en la fiesta de verdad que a buen seguro, se tenía que estar celebrando en Corea.

Noemí Vilches, pendiente de la procesión mariana.
Noemí Vilches, pendiente de la procesión mariana.