Opinión
Melilla, reflexiones sobre su nuevo Estatuto de Autonomía XIII
Publicada en InfoMelilla el 5 de marzo de 2009
Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Remitidos, no del portal.
Remitidos
Nuestra pretensión como melillenses, como ciudadanos españoles europeos del sur, es tratar de aprovechar la actual circunstancia de oportunidad política española de revisión, ajustes, cambios, reformas y “amejoramientos” de prácticamente todos los Estatutos de Comunidades Autónomas, esta etapa de cambio en la España plural, en la España de diferentes realidades, como un tiempo y una cuestión clave para Melilla.
A la vez, usufructuando, en el sentido de usar y fructificar, todo cuanto nos ofrece la Constitución Española, observando y aplicando sus principios y su normativa, consensuadamente, tratar de conseguir y aprobar nuestro nuevo Estatuto de Autonomía de Melilla, adaptado a nuestras necesidades socioeconómicas, jurídicas, comerciales y de servicios en general, con la más amplia y adecuada visión de futuro que sea posible para proyectar Melilla como puerta europea en África, reafirmando con ello nuestra españolidad.
Con el nuevo Estatuto de Autonomía de Melilla plenamente ajustado, conformado y acomodado a nuestra Constitución Española, lograremos el reforzamiento de nuestro territorio en la organización territorial española prevista constitucionalmente. A contrario sensu, sin nuestro nuevo Estatuto de Autonomía, Melilla continuará estando desigualmente unida al Estado de las Autonomías, con todo cuanto ello supone de trato discriminatorio, anticonstitucional, ilegal, injusto e ilegítimo.
Si se diera esa posibilidad, lamentablemente, seguiríamos inmersos en esa “extraña panorámica”, ese espejo borgiano, en el que nos contemplaríamos a nosotros mismos como esos ciudadanos españoles europeos del sur con un fuerte, determinado y demostrado sentimiento, sensibilidad y sentido de lo español y de la pertenencia a España a los que no se nos consideraría y se nos trataría de menospreciar.
Personalmente no quiero para los melillenses, ni creo, que esta posibilidad de “quedarnos como estamos” se abra camino porque, si esa fuese nuestra entidad e identidad real, continuar con el actual Estatuto a la violeta, esa desigualdad, esa discriminación, esa distorsión, esa tendencia, sólo y exclusivamente tendría sentido si se tratasen de poner en marcha “efectos desincentivadores de lo español en Melilla”, que no es el caso.
Por todas estas reflexiones que llevamos exponiendo a lo largo de los últimos meses, por todas estas razones y por otras muchas más que pudieran añadirse, creo que se nos escuchará, y nuestra propuesta de nuevo Estatuto de Autonomía de Melilla pensando y pensado fundamentalmente en dar respuesta a los problemas y en servir mejor la gestión de los intereses públicos, las necesidades y las conveniencias de los ciudadanos melillenses, configurando nuestra realidad actual con perspectiva histórica y percepción de futuro, en síntesis: nuestro nuevo Estatuto, nuestro proyecto de convivencia, esa sentida reflexión hecha entre todos y consensuada por todos, merecerá ser puesta en valor, estudiada, atendida y aceptada si así corresponde, por el Parlamento Español.
Para avanzar en la construcción de nuestro nuevo Estatuto necesitamos “no hacer política de partido”, “crear un clima de confianza y de normalidad” entre todas las fuerzas políticas melillenses y “poner en marcha” el diálogo y el respeto para alcanzar el mayor y más elevado grado de consenso, e incluso, si se pudiera, por qué no decirlo, de unanimidad.
Quiero creer y creo, quizá ingenuamente, que en Melilla, sin perjuicio de las diferentes tallas políticas que están a la vista de todos, no hay profesionales de la crispación como sistema o de la bronca como método, y por eso hablaba de unanimidad. Pero, si los hubiere hasta el extremo de hacer imposible los necesarios debates, las proposiciones y los acuerdos, en definitiva, para hacer imposible nuestro nuevo Estatuto de Autonomía de Melilla, pues … permítanme la licencia: no tendríamos más remedio que recomponer nuestra figura, como hacen los buenos toreros para completar la faena y esperar para resolver esa crisis a las próximas elecciones donde se resolverían los daños y perjuicios causados por ese “golpe” y se reduciría, democráticamente, el nivel de conflictividad, desconfianza e incomprensión que se hubiere acumulado.
Melilla 05 de Marzo de 2009
José Manuel Pérez Avilés