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Música de altura en el Triángulo de Oro.

Mendoza y sus músicos llevan arte de categoría al Parque del general Hernández

Es una tarde, la del viernes, perfecta. Soplan brisas de poniente. Hace fresquito en el parque de aquel general y se reúne bastante gente, más del la que suele concurrir cuando la cultura es de cinco estrellas.

Publicada en InfoMelilla el 27 de junio de 2009

Salvador Ramirez Vélez

Cuando éramos pequeños, nuestros padres nos acercaban al Parque del general Hernández para escuchar música en vivo y en directo. Dirigía la banda un señor con una gorra blanca. No me acuerdo de su nombre pero era una autoridad porque levantaba su mano derecha y la batuta impartía órdenes precisas que se convertían en melodías inolvidables. Mi padre apretaba con fuerza mi mano izquierda cuando sonaba 'Suspiros de España'. Y es que mi padre, aunque republicano, era muy español, como debe ser.

Mendoza y sus músicos llevan arte de categoría al Parque del general Hernández

Me llama Vicente Mendoza el miércoles. "Mira, que despedimos el curso el viernes en el templete del parque, por si te interesa". "Allí estaremos", le digo al gran director que decidió quedarse en Melilla para vivir una etapa fundamental de su vida porque el maestro Mendoza se acerca plácidamente al ecuador de su vida profesional, el tiempo en el que hay que tomar decisiones determinantes. La suya, ya lo dijo en su momento Simi Chocrón, es invertir buena música en Melilla.

Mendoza y sus músicos llevan arte de categoría al Parque del general Hernández
Mendoza y sus músicos llevan arte de categoría al Parque del general Hernández

Es una tarde, la del viernes, perfecta. Soplan brisas de poniente. Hace fresquito en el parque de aquel general y se reúne bastante gente, más del la que suele concurrir cuando la cultura es de cinco estrellas. Vicente está comunicativo, explica cada tema al respetable y lo hace con tanta soltura como naturalidad. Ha confeccionado un guión variopinto y muy cercano. Suenan bien los pasodobles y el swing de Los Ángeles; es un gran músico este Mendoza.

Las palmeras eran más pequeñas cuando Pepe Ramírez, mi padre, me llevaba a escuchar a los músicos al parque. Desde aquellos pantalones cortos que me cosió la Julia Vélez a estos tiempos han pasado casi cinco décadas pero escuchar buena música en el Parque de Hernández ha mejorado gracias a una batuta prodigiosa. Y es que Vicente dirige con amabilidad, con suavidad. Trasmite amistad a través de las corcheas y los pentagramas.

¿Cómo puede sonar el 'tatachinta' de un pasodoble a música sinfonica?. El pasodoble es la interpretación musical de una faena taurina. Tiene sus intervalos tristes -cuando el torero se ve superado por su oponente y teme el percance-, tiene sus momentos felices, cuando, tras una serie de naturales hieráticos y verticales, el maestro instrumenta el pase del desprecio y se va a tablas para coger los aceros. La música de Vicente Mendoza es una gran faena, sús músicos son subalternos que brillan en la sombra de quienes, sabiéndose banderilleros de confianza, sueñan con ser toreros de postín.

Mendoza y sus músicos llevan arte de categoría al Parque del general Hernández

Caramba, qué bien lo hemos pasado en ese histórico recinto ajardinado. No se ha tocado en el templete -a ver si nos explican qué pasa en esa magna celosía- pero la música ha estado más a mano, mucho más cerca de los melillenses. Vicente, hijo, tómate las debidas vacaciones -nadie te las puede negar- pero vuelve pronto. Dile a tus profesores que son magníficos y que la Banda de Música Ciudad de Melilla suena como nunca.

Flores, niños, profesores, padres, ciudadanos..melillenses, amigos de la cultura, todos han sido testigos de una hermosa manifestación musical. Si el general Venancio Hernández levantara la cabeza, se sentiría muy honrado porque el parque que lleva su nombre es un foro de arte y cultura. Señor Mendoza: enhorabuena.