Opinión
Pajín y González-Sinde hablan de patriotismo
Publicada en InfoMelilla el 3 de junio de 2009
Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Remitidos, no del portal.
Remitidos
En ocasiones, cuando uno escucha a algunas de las colaboradoras del señor Zapatero, se hace cruces de que estén ocupando los puestos que ocupan y que cobren los sueldazos que perciben, cuando no tienen más meritos que haber sabido aprender con diligencia los viejos trucos de propaganda de la izquierda más rancia y sectaria. Y esto sucede cuando dos de las “estrellas” del PSOE , la Leire Pajín y la nueva ministra de Cultura, González Sinde, se han querido erigir en protectoras y defensoras de los señores de la farándula, de estos a los que tantos favores electorales les deben, que tanto les vienen apoyando y que, con tanta insistencia y habilidad les van exprimiendo, subvención tras subvención, para que luego resulte que ni el cine español subvencionado es capaz de recuperar, en taquilla, lo que se ha gastado en la producción ni las obras de teatro subvencionadas logran atraer a los espectadores necesarios para que les permitan amortizar los gastos de montaje. Resulta curioso, no obstante, que otros actores, me refiero a actores consolidados, actores que han demostrado serlo de pies a cabeza y que no necesitan acudir a mendigar al Gobierno, para que sus obras sean vistas por un público mayoritario que responde cada vez que estrenan una obra.
Y estas señoras, para justificar su apoyo a los faranduleros, se han querido adornar con las vestimentas del “patriotismo”, tachando a aquellos que critican el comportamiento sesgado y la intransigencia de los que forman parte indispensable de su entorno político, de “poco patriotas” y de personas que “no tienen ideas limpias”, de ser “intolerantes” y que “no defienden con verdadero patriotismo nuestra cultura”. En primer lugar, no se puede hablar de patriotismo sólo cuando les conviene hacerlo y dejarlo en el armario de las polillas cuando les interese. Porque, estas dos señoras, probablemente, no hicieron nada, antes bien le apoyaron, cuando el señor Rubianes puso de vuelta y media, en el programa del señor Oms en una emisora catalana, a España y a los españoles, insultándoles con obscenidades, descalificaciones y menosprecios, causando escándalo y vergüenza ajena en todos aquellos que sí somos patriotas y amamos a nuestra patria y a nuestra bandera.
Tampoco parece que se enteren de qué va el tema, cuando acusan a quienes critican el comportamiento de los de la farándula, que, sin duda, no lo hacen por causa de ejercer el oficio de actores, ni se pone en tela de juicio su idoneidad para cantar, bailar, pintar, actuar o escribir, sino que, precisamente, se les reprocha por mantener una actitud jacobina hacia la oposición, la derecha, con la cual se muestran intolerantes, faltones, sectarios, embusteros, tergiversadores, intransigentes y belicosos, hasta el extremo de ser los causantes de muchas de las manifestaciones en contra de ella, como las que tuvieron lugar ante las sedes del PP el día anterior a las elecciones legislativas del 2004. No parecen actuar de forma democrática cuando han sido incapaces de aceptar el hecho de que, si hay verdadera democracia, debe aceptarse la pluralidad de ideas, la libertad de expresión y la existencia de grupos políticos que defiendan ideas y políticas distintas.
No creo que puedan presumir mucho de “ideas limpias” cuando su partido y, en especial, el señor ZP, han faltado a la verdad para engañar a los españoles durante toda una legislatura y cuando iniciaron conversaciones con ETA de espaldas al PP cuando tenían firmados pactos para actuar juntos en su lucha contra el terrorismo, así como, ocultando arteramente la llegada de la crisis. Tampoco creo que, doña Bibiana Aído, tenga ideas demasiado limpias, cuando confunde un feto humano con el de una bestia y da tan poca importancia al asesinato de un ser viviente, en el seno de su madre, que hasta se atreve a calificarlo como “un derecho de la mujer”.Lo de hablar de “los de la ceja” es meramente la constatación de hasta donde llega la posibilidad humana de caer en el ridículo, en el fanatismo clásico de los socialistas por la figura de sus líderes ( recordemos a Stalin, Mao-Tse-tung, Fidel Castro) a los que, a pesar de su ateismo laico, no dudan en elevar a los altares de los ídolos paganos, a los que veneran como dioses ( recordemos el mausoleo de Lenin lugar de peregrinaje del comunismo bolchevique)
No sé donde pueden apoyarse las dos airadas “miembras” de la cúpula del PSOE, para justificar los constantes insultos, chistes de mal gusto, ofensas sacrílegas, representaciones burlescas, programas televisivos y películas ofensivas para los católicos y los ministros de la Iglesia; con la particularidad de que parece que es contra esta particular comunidad religiosa donde concentran toda su inquina porque, a sensu contrario, no se atreven o no tienen las “narices” de meterse con otras creencias que son menos tolerantes con aquellos que se atreven a insultarlos. No obstante, que sepamos, tomen ustedes nota, todavía no se ha implantado un canon, como el digital, para sacar de sus apuros a las constructoras, o a las industrias o a los 4.000.000 de parados o a las familias que no tienen ingreso alguno (más de 1.500.000) ni se han arbitrado subvenciones para ellos ni, tan siquiera, les han llegado las “ayudas fantasmas” que prometió ZP a las familias españolas.
No, señoras, los de la farándula, aquellos que se han volcado en insultar, calumniar, tratar de criminales y vejar a los que no piensan como ellos, no merecen que les tengamos consideración alguna porque, simplemente, no son demócratas y, esto sí, se trata de un grupo de absolutistas totalitarios empeñados en que, todos los españoles, pasemos por las Horcas Caudinas de su particular forma de entender la vida. Ni la señora Leire Pajín ni la señora González-Sinde tienen autoridad moral para pedirnos a los patriotas de verdad, los que amamos a España, unida, no la fragmentada que ustedes quieren conseguir, que apoyemos a aquellos que no han sido capaces de respetar al resto de los ciudadanos. No se puede pedirle a uno árnica después de ponerle la proa encima.
Miguel Massanet Bosch