Opinión

Ya está bien (vecina de San Lorenzo)

Publicada en InfoMelilla el 13 de agosto de 2009

Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Remitidos, no del portal.

Remitidos

Hace ahora un año, desde la inauguración de la tan cacareada plaza multifuncional de San Lorenzo, que mi vida se ha convertido en una tortura permanente por la fatiga acumulada todo este tiempo.

Empezando por la propia feria, motivo principal de la realización de dicha plaza, donde la música no fue en todo el recinto, ni mucho menos como se prometió a bombo y platillo, controlada y uniforme para todas las casetas y atracciones. Nada más lejos de la realidad, a cada cual más alta. Ciertamente el límite de decibelios medido hubiera superado con creces el máximo permitido para una zona residencial, esto es 55 decibelios durante el día y 40 decibelios por la noche. Las fuertes vibraciones provocadas por el ruido, eran tan estremecedoras en mi piso, que me impidieron conciliar descanso alguno durante diez días seguidos.

Las autoridades deberían dar ejemplo a la ciudadanía, empezando por cumplir las leyes existentes contra el ruido (BOCME nº7 25/5/2001), promulgadas por ellas mismas. Tienen la obligación de prevenir, reducir y vigilar la contaminación acústica, para conseguir una mejora en la calidad de vida de los ciudadanos, pues el ruido afecta gravemente al desarrollo normal de nuestras vidas, y entre otras enfermedades, debilita el sistema inmunológico.

Al término de la feria, cuando todo parecía haber acabado, empezó durante todos los días, un sinfín de molestias que lejos de ceder, aumentaron en época estival. Concretamente me refiero al ruido provocado por los monopatines y bicicletas contra las rampas metálicas, a los gritos y pelotazos de los partidos de baloncesto o futbol. A las acampadas, con sillas y mesas, para timbas organizadas. A los borrachos, con la música a todo volumen, con toques de claxon y cánticos hasta altas horas de la noche. A los destrozos continuos en bancos, pérgolas, papeleras, etc., por no hablar de la suciedad (meadas, vómitos, cristales,…), los robos y las agresiones continúas. Incluso últimamente se puede comprobar fácilmente algunas muestras de prostitución y menudeo de drogas.

Sólo existe un vigilante de una empresa privada de seguridad, que actúa solamente hasta las 22:00 h, pero se ve desbordado por la gran extensión que debe cubrir y por la falta de respeto que le muestran algunos incívicos. De vez en cuando, unos pocos policías locales, lamentablemente no todos, recogen nuestras súplicas y hacen notar su presencia. Sin embargo, están lejos de la eficiencia de la policía local existente en otras ciudades, por ejemplo en Marbella, donde sí actúan de manera expeditiva: primero pidiendo identificación, después requisando las bebidas alcohólicas que hubiese, para terminar mandando al domicilio un apercibimiento; y por ultimo, en casos reincidentes, poniendo una multa en el acto.

Por otro lado, existe un riesgo para los paseantes de recibir un balonazo o ser abordados por un ciclista o un patinador. También hay peligro de que un conductor pueda atropellar a los que juegan al balón cuando se cruzan en la carretera inesperadamente. Por ello se debe acotar las zonas de juego con un vallado apropiado y regular convenientemente el encendido de los focos. Se debe establecer, razonadamente, un horario obligatorio de apertura y cierre como se ha hecho en el Parque Hernández o en el Parque Forestal Juan Carlos I.

Muchos vecinos, por no nombrar a los clientes que pernoctan en el hotel próximo, estamos ya hartos de toda esta situación. Muestra de ello son las continuas llamadas telefónicas a las fuerzas y cuerpos de seguridad responsables de esta zona, las denuncias efectuadas y los partes médicos extendidos por los facultativos.

Terminando como empecé con la feria, desde su inicio su ubicación demuestra haber sido un error, elegida de forma discrecional y sin reparar en sus fatídicas consecuencias. Así lo demuestra el hecho de que lindando con el recinto ferial exista nada menos que tres gasolineras, que en caso de accidente de tráfico, como el ocurrido recientemente en la cuesta de la Shell, ponga en peligro la vida de cientos de personas. También ha existido una clara falta de previsión de espacio, para alojar las instalaciones propias de una feria como la nuestra (algunos feriantes veteranos, tras muchos años viniendo a Melilla, se quedaron fuera), prueba de ello es la nueva “idea” del consejero de medioambiente, de aprovechar el cubrimiento del cauce del río en su desembocadura para extender el recinto ferial, pues las calles aledañas ya son insuficientes…

Vecina de San Lorenzo.