Opinión

ZP salta al vacío sin paracaídas

Publicada en InfoMelilla el 20 de abril de 2009

Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Remitidos, no del portal.

Remitidos

En el lenguaje coloquial usamos con una cierta frecuencia la locución “huida hacia adelante”. Si quisiéramos explicar lo que pretendemos decir con semejante expresión, seguramente podríamos intentarlo identificándolo con el comportamiento de cualquier persona, empresa o grupo de personas que, embarcados en una determinada aventura vital, económica, intelectual o, incluso, religiosa, en un momento determinado se apercibe de que la empresa está fallando y, en lugar de detenerse y poner freno al intento o rectificar su trayectoria, persiste en el error y se niega a admitirlo, empeñado en resistir, cueste lo que cueste y pese a quien pese. Habitualmente, salvo que se produzca un milagro (y estos suelen ser más bien escasos en este mundo de descreídos), aquellos que optan por tan poco aconsejable método suelen acabar en la ruina, si no entre rejas. Recientemente hemos tenido dos ejemplos de “huidas hacia delante” representados por dos monstruos de la ingeniería financiera que, no obstante, se ha demostrado que estaban basados el frágiles cimentaciones fruto de una perversa y taimada intención de hacer negocio a costa de la credulidad y la lógica intención de los inversores de sacarles la máxima rentabilidad a sus inversiones. Leman Brothers y Madof han llevado a la ruina a muchos miles de personas por medio del método – por otra parte nada novedoso – de ofrecer grandes retribuciones a los capitales que captaban que, al no estar respaldadas por inversiones que dieran los rendimientos suficientes para cubrir los elevados intereses, se hacían efectivos a costa de los nuevos capitales que se iban captando, hasta generar una inmensa bola que, quizá por haber llegado a su límite o, seguramente, por el hecho de que la crisis asustara a los inversores y dejaran de invertir, para preservar sus ahorros de los vaivenes de la recesión, se derrumbó estrepitosamente, causando una verdadera avalancha de perjuicios a los infelices que se fiaron de ellos.

En España, por desgracia, estamos asistiendo a una nueva versión de “huida hacia delante”, esta vez protagonizada por el señor presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, que, incapaz de aceptar que se equivocó de medio a medio en las medidas que adoptó para intentar remediar la crisis, no ha sido capaz de rectificar e intentar llegar a un pacto de Estado con el partido de la oposición, por el que se optara por otras prioridades o soluciones que sirvieran para fomentar la actividad industrial, se tomaran medidas valientes –como la de acometer una reforma laboral integral adaptando el mercado de trabajo a las exigencias de una economía moderna, que no se puede permitir el lujo de convertir a las empresas en esclavas de su mano de obra, cuando esto las pueda conducir a una situación extrema que las obligue a bajar las persianas; con lo que se pierden todos los empleos en lugar de unos pocos, que hubieran sido suficientes para equilibrar sus costos y ponerse en condiciones de competitividad con sus rivales de la competencia –. Se habla de que el endeudamiento español pudiera llegar a representar el setenta por ciento del PIB, se está dando por bueno que nuestro déficit exterior alcance el 8%, se insiste en que estamos en condiciones de continuar endeudándonos cuando, desde Bruselas y el resto de reguladores financiero, ya se está poniendo en duda nuestra solvencia como nación y, en este contexto, el señor ZP promueve una remodelación de Gobierno, no para poner a mejores técnicos y gestores, sino para rodearse de personal adicto que se pliegue con facilidad a su soberbia, esta autosuficiencia que le ha hecho creerse un superdotado o sea, un peligroso orate convencido de que está capacitado para dirigir, desde su castillo de marfil, la política, la economía, la Justicia y hasta la moral y ética por la que nos deberemos regir.

Al señor ZP le importa un bledo España y los españoles, porque sólo se rige por una única obsesión que es: perpetuarse en el poder. Vive inmerso en los resultados de las encuestas de opinión que, para él, constituyen el norte que le indica la política que debe seguir. No le importa si se pueden pagar todas sus veleidades sociales o si hay fondos suficientes para atender las gastos perentorios que generan los más de cuatro millones de parados o para intentar prestar ayudas a la empresas en dificultades, porque él si sabe que no hay dinero suficiente. porque ya se ocuparon de dilapidarlo, inútilmente, ayudando a los bancos a enriquecerse o en estupideces como los famosos 400 euros por persona, que nadie sabe si los ha recibido o no y, por supuesto, los que no han percibido ninguno fueron precisamente los más necesitados que no presentan declaración por el impuesto de la Renta. Un fracaso detrás de otro, como ha ocurrido con la ley de Dependencia para la cual no hay fondos; pero que los intentan disimular echándole carnaza a la plebe, la que les sigue los pasos sin enterarse de que les está poniendo el dogal al cuello, intentando distraerlos con aquello que más popularidad le puede proporcionar en determinados sectores de la sociedad, que viven de espaldas a la realidad y que su sólo objetivo es vivir el día a día sin gastar sus meninges en pensar ni preocuparse en nada que no sea el sexo o el relativismo moral. Por ello ha resucitado la polémica de la eutanasia, o la del aborto o ha dado cancha a todo el colectivo homosexual atrayéndolos a la causa con lo del matrimonio gay; hay que desviar la atención del pueblo de la realidad económica y social, para que se entretenga en disputas marginales entre partidarios y detractores de los temas puestos en liza.

Mientras tanto, millones a espuertas. Treinta mil millones de euros para tapar los agujeros de las Cajas (aquellas que fueron mal gestionadas por sus administradores, hasta ahora todos del PSOE); rumores de que alargarán un año las prestaciones de desempleo; 5.000 millones que Blanco ha entregado don José Blanco ( ahora ya no se le puede llamar Pepiño Grillo) a Madrid y, ahora veremos en lo que acaban, las conversaciones de E.Salgado con Montilla sobre la gravosa e insolidaria financiación de Catalunya, establecida por un Estatut que nadie sabe si es constitucional o no, pero que da lo mismo porque, el TC, no quiere decidir y ya se está aplicando en todas sus facetas. Financiación de obras públicas, ayudas a las empresas de automóviles, dotaciones para la Alianza de Civilizaciones y ayudas a Ecuador ¡nos sobran los cuartos por todos los lados! Entre tanto, como ya hace un año que anuncié en alguno de mis artículos,, ya se ha metido mano en el Fondo de Garantía para las Pensiones y ahora, después de que el mal se haya consumado, nos sale el presidente del Banco de España, señor Fernández Ordóñez, para decirnos que las pensiones, de seguir por este derrotero, tienen peligro de no poderse mantener.¡Pues muy bien! Se establece un fondo para garantizarlas a sus perceptores y viene el Gobierno de turno y se apropia de ellas para hacer política y continuar engañando al pueblo presumiendo de que, en España, todo va bien. ¡Pues, si llega a ir mal, ya me dirán ustedes lo que nos ocurriría!

Miguel Massanet Bosch