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Pro carrilbici.
A por el imperio de la bicicleta
Se puede vivir mejor, se puede aspirar mejor oxígeno pero todo es a base de pequeños sacrificios que esta población, la melillense, debería aceptar para la garantía de vida saludable
Publicada en MeliYa el 3 de octubre de 2010
Hay que asumir compromisos porque el medio ambiente se va –perdón- al carajo. Los vehículos ‘motorizados’ echan al aire demasiada porquería y Melilla no se salva de ese fenómeno, sino que lo alimenta de forma inconsciente.
Melilla tiene unas características propias: dimensiones reducidas, predominantemente urbanas, que empieza a sufrir la saturación de coches. Algo habrá que hacer. Se asemeja a ciudades como Ámsterdam en la concentración de habitantes por metro cuadrados, que tiene mucha tela, aunque allí saben cómo reaccionar.
Pero si en esta ciudad, cuyo icono es la bicicleta, nos adelantan en conciencia ambiental y estructuras, en Melilla tenemos mejor clima y un ensanche modernista digno de ser pedaleado, amén de una mayor apertura de seseras para entender qué es lo mejor para la ciudad y sus ciudadanos. Y el que no se dé cuenta es que tiene problemas de visión.
¿Qué soluciones se pueden ofrecer? :Fomentar el uso de desplazamientos sostenibles mediante un carril bici que conecte el centro de la ciudad con los principales barrios de Melilla, aparcamientos para bicicletas con estrategias para su seguridad (por ejemplo, aprovechar espacios vigilados), alquiler público de bicicletas; prohibido prohibir bicicletas y crear un cinturón verde desde Beni-Enzar hasta Aguadú. ¿Es esto pronunciar el cuento de ’La Lechera’, o es posible verlo realizado.
¿Cómo se puede hacer?: “Mediante una “población reivindicadora de sus derechos, implicación y coordinación de las instituciones (en el ámbito de la política hay una clara tendencia a confundir lo urgente con lo importante), aprender de los aciertos de ciudades como Sevilla, Stuttgart, Ferrara, Graz, Estrasburgo, aprovechar la financiación europea para estos aspectos, revertir las inversiones dedicadas al transporte por carretera a un transporte público de calidad que disuada el uso del automóvil, aprovechar la remodelación urbanística general desde el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) y otras más concretas como las obras en el Parque Hernández o el túnel de Alfonso XIII y favorecer la peatonalización de la ciudad tras la construcción de los aparcamientos de Isla Talleres (entendiendo la zona peatonal como zona apta para el uso de la bicicleta); plan de promoción del uso de la bicicleta”, afirman contundentes los responsables de ‘procarril bici ya’.
Se puede vivir mejor, se puede aspirar mejor oxígeno pero todo es a base de pequeños sacrificios que esta población, la melillense, debería aceptar para la garantía de vida saludable de cara a las próximas generaciones. Merece la pena.