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El Nido: Algunas actuaciones arbitrales dan nauseas

Siempre he partido de una fácil teoría y es que en un mundo tan profesionalizado como el del fútbol los únicos que no lo son precisamente son quienes toman decisiones importantes, esa raza "especial" que por tener un silbato entre los labios, se creen dioses

Publicada en InfoMelilla el 9 de abril de 2010

Salvador González

Estoy además totalmente convencido de que las personas que hayan visto el encuentro de UEFA entre el Atlético de Madrid y el Valencia, televisado en directo por Tele Cinco en la noche del jueves desde el estadio “Calderón”, si de verdad, al margen de ser partidarios de algunos de los dos equipos, cuanto querían era ver fútbol, tendrán que estar desilusionados ya que el colegiado de turno, en este caso el alemán Florian Meyer, se encargó de pasarse el deporte en sí por el arco del triunfo ya que al Valencia le privó de una clara pena máxima, cometida sobre su gigante delantero Zigig, propiciado por el atlético Juanito y que de seguro vieron los 55.000 espectadores que abarrotaron el viejo estadio rojiblanco, e imaginamos al tiempo que sencillamente lo haría porque le dio la gana, no quiso, le faltó echarle huevos a la cosa o porque simplemente en su mente estuvo fastidiarle la noche a los valencianistas.

Como resulta de privarle a los de Unai Emery -que por cierto fue expulsado por protestar, harto ya me imagino de aguantar las calamidades en conctra de su equipo del energúmeno del silbato de turno- de algo que el colegiado de turno no había considerado como penalti, el centrodelantero del conjunto ché, Zigig, mostró incluso ante las cámaras y como consecuencia del tremendo agarrón del citado defensor contrario, la camiseta hecha añicos pero además con un siete de grandes proporciones.

Nada, ni ello fue válido para un colegiado atracador donde los hubiere.

Ahora en términos supermodernos, se dice que la culpa la tuvo el juez de área. Me da igual. El responsable para bien o mal de un determinado encuentro deportivo siempre es el colegiado y en este caso atracó descaradamente al Valencia, se mereciera o no pasar el Atlético de Madrid que eso es además harina de otro costal.

Salvando las diferencias de categoría y al margen de ello, otro ejemplo recientísimo lo hemos podido vivir lamentablemente en nuestras propias carnes y a costa de la actuación repulsiva, -para el Melilla claro, no así para el Granada-, de un tal Bernal Moreno, valenciano para mas señas, al cargarse un partido que podría haber sido de los buenos de verdad y tras expulsar a dos defensores azulinos.

En fin personalmente siento que es algo que no tiene remedio porque además no quieren que lo tenga los que deberían de poner solución a este asunto. Así de fácil.

Insisto en que es insoportable ver cómo en un mundo super profesionalizado, precisamente los que toman decisiones importantes –preguntarle al Valencia de la cantidad de euros que le han hecho perder por este atraco a mano armada- son quienes precisamente no lo son.

El contraste entre la alegría atlética y la desilusión valencianista
El contraste entre la alegría atlética y la desilusión valencianista

Y es que mientras que un jugador profesional puede verse gravemente afectado por una decisión de cacique o simplemente porque no le caiga bien a un determinado colegiado y por tanto se quede algunos encuentros sin poder jugar . . . ¿Quién sanciona a los árbitros cuando realizan actuaciones como las citadas con anterioridad?, ¿Salen alguna vez a la luz pública las sanciones a los colegiados?, ¿Por qué tanta protección a algunos de los dictadores de pacotilla del silbato?, ¿por qué y quiénes permiten que suceda todo esto?, ¿Creéis realmente que vamos a poder saber tan siquiera si han sancionado a este tal Meyer por cuanto hizo en Madrid este pasado jueves con su actuación descarada en contra del Valencia ?. . . ¡Vamos sería un hito hazaña en la historia del fútbol!

De verdad que algunas actuaciones colegiales dan auténticas ganas de vomitar y por cierto aquí en Melilla con las de colegiados listillos y arrogantes, también las hemos padecido, o si no me creen pregúntele a los responsables del Gimnástico Melilla en la época juvenil de militancia tanto en la Liga Nacional como en División de Honor, temporadas 2005-06 y 2006-07.

Eso si, me da la impresión de que he tocado un tema de complicada solución por todo cuanto lo rodea.

Que ustedes lo pasen bien. De momento, yo bien. Gracias.