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Fiñana y Melilla, hermanadas gracias a la eficaz gestión de la Casa de Melilla en Almería
La primera visita fue a la Casa Consistorial, donde el alcalde les dio la bienvenida oficial a la población e hizo entrega a la Casa de unas piezas de cerámicas con el escudo de la población.
Publicada en MeliYa el 12 de abril de 2010
La Casa de Melilla en Almería celebró una nueva edición, el pasado sábado, día 10, de su ya clásica actividad “Conozcamos Nuestros Pueblos”, con una visita a la localidad de Fiñana, población distante algo más de 70 kms de la capital almeriense.
Fiñana, población de unos 2.600 habitantes, se encuentra situada a 950 metros de altitud, en el almeriense valle del Río Nacimiento entre las Sierras “Nevada, de Baza y de los Filabres.
Para este recorrido los cincuenta viajeros se dieron cita en la puerta de la Casa, allá en el Zapillo almeriense, a las ocho de la mañana de un casi primaveral día. La parada para reponer fuerzas se realizó en la población de Gérgal, ya cercana a la población de destino.
A la diez de la mañana, el autobús en cuyo frontal figuraba el cartelón de Casa de Melilla de Almería hizo entrada en la localidad fiñanera, donde fueron recibidos a pie de autobús por el propio alcalde, Alfredo Valdivia.
Y la primera visita fue a la Casa Consistorial, donde el alcalde les dio la bienvenida oficial a la población e hizo entrega a la Casa de unas piezas de cerámicas con el escudo de la población y un recetario de cocina, con recetas tradicionales fiñaneras. Lola Ruiz, la presidenta de la Casa de Melilla en Almería, dio la réplica al alcalde y, después de agradecer la acogida dispensada, le entregó un ejemplar del bello libro, Melilla Viva.
Después del acto protocolario y acompañada del primer edil, quien estuvo con los melillenses durante toda la jornada, la expedición de la Casa si dirigió a pie por las empinadas calles de la localidad para visitar edificios y monumentos, siendo la primera parada en La Mezquita, edificio almohade, aunque desde hace más de quinientos años, convertida en la Ermita de Nuestro Padre Jesús. Allí el alcalde, como haría después en el resto de la población, explicó a los expedicionarios la historia de este edificio, muy conocida por él, ya que además de natural de la población es historiador.
De la Mezquita, de nuevo a la calle para subir hasta el Mirador y presencias las impresionantes vistas del Valle y de la cercana Sierra Nevada. Posteriormente los expedicionarios fueron al Aljibe Arabe, hoy reconvertido en Sala de Exposiciones y Audiciones.
Conocida la historia del monumento, nuevamente a la calle para subir hasta la antigua alcazaba de la ciudad, desde cuya torre se divisa todo el valle y numerosas poblaciones almerienses y granadinas. Al bajar de la Alcazaba se visitó la Parroquia Nuestra Señora de la Anunciación y su Sacristía Museo, donde los visitantes pudieron observar una talla de “Ecce Homo” del imaginero Alonso Cano.
Ya al mediodía la expedición repuso fuerzas con la comida que les habían preparado en el Restaurante Hermanos Castillo. Finalizada la comida, aún quedaba una nueva visita, en este caso a La Almazara, donde la expedición fue informada del proceso de elaboración de este preciado líquido.