Local · Meteorología
Imbroda aclara que mientras Marruecos no haga algo, las crecidas del Río de Oro se seguirán sucediendo
El presidente de Melilla lamenta que el país vecino no haya querido nunca firmar convenio con la Ciudad que habrían permitido, entre otras cosas, regular el cauce del río
Publicada en InfoMelilla el 28 de enero de 2010
El presidente de Melilla, Juan José Imbroda, ha asegurado que mientras Marruecos no solucione la situación del Río de Oro a su paso por su territorio, sus enormes crecidas en época de lluvia seguirán sucediéndose y provocando importantes daños en la ciudad.
Después de que el río sufriera ayer miércoles una importante crecida que provocó incluso la rotura de parte de la valla perimetral que separa Melilla de Marruecos, Imbroda ha explicado que el problema principal tiene su raíz en el país vecino, lugar en el que nace el río y por el que transcurre en su mayor parte, y ha dejado claro además que a su paso por la Ciudad Autónoma la competencia es exclusiva de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG), con lo que “nosotros no podemos hacer nada”.
El presidente melillense ha explicado que, tal y como han hecho algunas ciudades españolas como Málaga, la solución debería pasar por establecer en el nacimiento del río un sistema para controlar sus crecidas, sin embargo ha señalado que el asunto depende exclusivamente de Marruecos y que, por lo tanto, “seguiremos así hasta que no haya algo”.
En este sentido, Imbroda ha lamentado que Marruecos se haya negado a firmar con la Ciudad Autónoma cualquier acuerdo o convenio de los programas europeos, ya que si lo hubieran aceptado, ha dicho, se podrían hacer hecho, entre otras cosas, las actuaciones necesarias para evitar los problemas que causa en río durante las lluvias.
De momento, el Gobierno local no ha cuantificado los daños que ha causado la crecida del río, aunque sí ha asegurado que ha habido desperfectos importantes en las playas e incluso en las obras que el Ministerio de Medio Ambiente está llevando a cabo en la playa de Horcas Coloradas, donde al parecer el mar arrastró uno de los diques en construcción.