Local · Semana Santa
En el día que Judas esgrimía sus peores argumentos.
La meteorología se rinde y calla ante la belleza de Nuestro Padre Jesús Humillado
La procesión de Martes Santo es procesión de seriedad y puntualidad. A las 20.33 horas, don Carlos Castañeda procedía a la lectura del pregón de desagravio al Humillado.
Publicada en InfoMelilla el 30 de marzo de 2010
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Día de incertidumbres. Amanece despejado, se nubla, cae un txirimiri, sale el sol, sopla el viento, refresca pero, al final, por el amor de Dios, se normaliza la situación y Nuestro Padre Jesús Humillado puede atravesar el acceso a la parroquia melillense de la Vicaría Castrense para entregarse a un escaso pero devoto y entregado público. Jesús es Humillado porque ha sido traicionado por un tragalbadas.
En el Evangelio del Martes Santo, Jesús anticipa a sus discípulos la traición de Judas y las negaciones de San Pedro. El texto es de San Juan: En aquel tiempo, Jesús, profundamente conmovido, dijo: «Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar». Los discípulos se miraron unos a otros perplejos, por no saber de quién lo decía. Uno de ellos, el que Jesús tanto amaba, estaba reclinado a la mesa junto a su pecho. Simón Pedro le hizo señas para que averiguase por quién lo decía. Entonces él, apoyándose en el pecho de Jesús, le preguntó: «Señor, ¿quién es?».
La procesión de Martes Santo es procesión de seriedad y puntualidad. A las 20.33 horas, don Carlos Castañeda procedía a la lectura del pregón de desagravio al Humillado. Han sido palabras cargadas de sentimiento cristiano, de relato del sufrimiento humilde del gran revolucionario de la humanidad, de cómo Jesús de Nazaret -sin necesidad- se somete a las incongruencias de la vida corriente. Castañeda lanzó sus vocablos al viento rodeado de las autoridades castrenes, de las señoras con Mantilla y de un siempre entregado padre Paco Sierra, que da solera a la celebración religiosa y a todas las celebraciones.
Le contestó Jesús: «Aquel a quien yo le dé este trozo de pan untado». Y untando el pan, se lo dio a Judas, hijo de Simón el Iscariote. Detrás del pan, entró en él Satanás. Entonces Jesús le dijo: «Lo que tienes que hacer hazlo en seguida».
Hemos visto a un cofrade leal, Javi Mateo, con su esposa, Susana, sin alardes, como cristianos melillenses que quieren prestar homenaje anónimo a lo mejor de la ciudad en la que viven. Hemos hablado con el presidente de Divina Providencia, Rafael Ballesteros, otro melillense que cotiza al alza y defienden los intereses y derechos de jubilados y pensionistas en la cuesta de Batería Jota. De las instituciones públicas, me callo porque luego me regañan.
Comensales Ninguno de los comensales entendió a qué se refería. Como Judas guardaba la bolsa, algunos suponían que Jesús le encargaba comprar lo necesario para la fiesta o dar algo a los pobres. Judas, después de tomar el pan, salió inmediatamente. Era de noche. Cuando salió, dijo Jesús: «Ahora es glorificado el Hijo del hombre y Dios es glorificado en él. Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará. Hijos míos, me queda poco de estar con vosotros. Me buscaréis, pero lo que dije a los judíos os lo digo ahora a vosotros: Donde yo voy, vosotros no podéis ir».
Hace casi frío pero se supera gracias a la devoción de las gentes del Humillado, que desde la acera de Pablo Vallescá, invaden la calzada de tráfico rodado para convertirse en 'promesas', fieles devotos a una advocación, la del Humillado, tan sencilla como sublime.
Atención que vienen los días 'epicentros' de la Semana Santa melillense porque Miércoles Santo es como decir Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de los Dolores. Hay que irse a la plaza de toros a eso de las 21.30 horas para admirar y piroperar a los Sagrados Titulares de Melilla la Vieja.