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Jornadas de Jazz de la UNED.

Melilla huele al mejor jazz del mundo de la mano de la UNED y los pillos de New Orleans Jump Band

"¿Saben ustedes lo que es escuchar el mejor ritmo de las riberas del Missisipi en Melilla la Vieja, rodeado de amigos, echando una birra al coleto y encima disfrutar del mejor humor de Micht y los suyos?".

Publicada en InfoMelilla el 15 de febrero de 2010

Salvador Ramirez Vélez

Caminaba y hablaba con mi compañero perro, Janto, cuando, repasando la prensa local, recuerdo que, a las 13.00 horas del domingo, en Melilla la Vieja, cinco pillos semibritánicos, semiestadounidenses, o todo junto, que da igual, ofrecían un aperitivo de las Jornadas de Jazz. Son los sinvergonzones de New Orleans Jump Band, con el negro y calvo Micht a la cabeza.

Melilla huele al mejor jazz del mundo de la mano de la UNED y los pillos de New Orleans Jump Band

"Janto -le dije a mi amigo, el bulldog francés- esto no nos lo podemos perder, aunque te mees y cagues cinco veces más de lo normal; tira para Melilla la Vieja, colega". ¡Qué hermosura de gente estaban esperando a los músicos jubiletas anglosajones!. Estaba Ángel Castro 'El Litri' -ya quisiera don Miguel Báez tanta cultura como la del coordinador de la idem en la UNED melillense y ya quisiera el Castro tanta torería como el maestro de Huelva- y estaba Javi Mateo con Susana -preciosa- mentores de la banda de calaveras orleánicos.

Melilla huele al mejor jazz del mundo de la mano de la UNED y los pillos de New Orleans Jump Band

Ví a un genio de la guitarra, Higionio Reus, merecedor de los más renombrados homejaes, un tipo de la categoría de genial. José María Chamorro también estaba por los aledaños de la calle de San Miguel, creo que se bebió una cerveza pero no estoy muy seguro porque yo llevaba tres en mi castigado y, sin embargo, indulgente hígado.

No faltó el matrimonio Alcalá -licores a mogollón y de primera división, oiga- y Rocío Gutiérrez que iba, como siempre, deslumbrante. Esta es una señora como Dios manda y no los andrajos que se desparraman por las calles o el Noray sin ton ni son haciendo malamente el payaso. Estaba yo atontado, con Janto dándome por culo, y me inmortaliza con su cámara reflex Javi Soria, son cosas de ese mi amigo, el fotógrafo de toda la vida, el legatario de un apellido marcado por el mejor grafismo de la historia de Melilla. Un poco hijoputilla sí que es pero, tratándose de Javi Soria, la peor putada es el mejor de los momentos.

Por allá, muy cera de la efigie a Pedro de Estopiñán y Virués, se situaba uno de los 'señores' de 'El Pueblo', don Juan Antonio Bellver, hombre que vive más en las murallas del siglo XVI que en su propia casa. Mirarle a los ojos era comprobar que no sólo de historia vive el hombre sino de toda la buena música que Dios o New Orlenas Jump Band nos mandan; más bien lo segundo. Yo a Dios no le escuchado jamás cantar, no hemos coincidido.

Dos cámaras Pues ocurre también que vislumbro a Salva R. Berenguer -historia y música o una música que está marcando una bella historia- con dos cámaras de fotos: una digital y otra analógica, merced que recibió de su tito Paco Berenguer Marín, una obra de arte y me dice el pavo: "¿Quieres fotos?". Le respondo: "si me las mandas al 'emilio' las cuelgo esta tarde en el MeliYa.com". Dicho y hecho. Es un artista con corazón de león, coraza de romano y honestidad a prueba de ataques a Afganistán, como el último de los yanquis que no se quieren enterar que, lejos del Capitolio, siempre suelen perder (Vietnam, for instance).

Vamos a lo que vamos. Hay momentos en la vida del periodista, y de quien no tenga este maldito defecto vital, en los que se siente uno muy honrado, orgulloso y afortunado de ser melillense. Así, a las bravas. ¿Saben ustedes lo que es escuchar el mejor ritmo de las riberas del Missisipi en Melilla la Vieja, rodeado de amigos, echando una birra al coleto y encima disfrutar del mejor humor de Micht y los suyos?. No, no lo saben, si no se han dado una vuelta dominical por las murallas centenarias.

Ha resucitado Louis Amstrong a los sones de una orquestina de amigos henchidos de cerveza española. Son cinco jubilados que viven en la Costa del Sol pero que han sido adoptados, en lo musical, por Orleans, la Nueva. No se puede comprender cómo la tierra de las miserias y las catástrofes puede destilar una música como la que interpretan estos sempiternos amigos de Melilla...¿o quizá sí?.

Al término de mi segunda cerveza -gentileza del agente Borrego, de la Benemérita- reflexiono: "Esto es muy hermoso. Sólo con una tuba, una trompeta, el banyo, la flauta del hombre del pelo blanco, el trombón...sólo con eso uno se puede sentir transportado a un mundo de felicidad tan sincera como gratuita. It has been a wonderfull moment, friends. Don´t forget Melilla, plays always for us!. Que no se vayan nunca, News Orleans Jump Band, for ever with Melilla.

Melilla huele al mejor jazz del mundo de la mano de la UNED y los pillos de New Orleans Jump Band