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Semana Santa 2010
Melilla se engrandece el Domingo de Resurrección
Gregorio Castillo ha leido bien la historia de años pasados y no ha dudado en ordenar a los hombres y mujeres del Rocío máxima puntualidad. El palio de María es un lujo, sus sagrados atuendos, también.
Publicada en MeliYa el 5 de abril de 2010
No gana uno para sustos. Ocho de la mañana, empieza a chispear. Un frente nuboso procedente del Oeste que afectó el sábado al norte de España se va cayendo del mapa de la piel de toro y nos pone el vello de punta. No tendrá Melilla tan mala suerte, después de la brillante Semana Santa 2010. Los hermanos cofrades del Flagelado -hoy Resucitado- y de la Virgen del Rocío -espléndida- le echan un pulso a la mateorología. Ya están Él y Ella bajando de los barrios melillenses más escarpados.
Muy de madrugada del domingo, varias mujeres de las que habían acompañado a Jesús hasta su sepultura, quisieron volver al sepulcro. Eran María Magdalena, Salomé, María, la madre de Santiago (Mateo 27: 56 y Marcos 16, 1), Juana y las demás mujeres que estaban con ellas. Habían comprado bálsamos aromáticos para ungir el cuerpo de Jesús (Marcos 16:1).
Once de la mañana: comparecen los primeros rayos del sol. "El sol, joven y fuerte ha vencido a las nubes que se alejan impotentes del campo de batalla". No es rigurosamente textual pero algo así cantaban Lole y Manuel hace años, por bulerías. Por bulerías ha bailado Cristo Resucitado en la maravillosa mañana -doce horas- de la primavera cristiana melillense, con casi todos los hermanos y hermanas mayores -uf, qué guapa la hermana mayor de la Hermandad del Rocío, Antonia Cerrato- y entrañable el gesto de los hombres de Batería Jota, del Flagelado, cuando encarados a la parroquia del Sagrado orazón de Jesús han protagonizado una 'levantá' del Resucitado en honor y símbolo de afecto y cariño hacia Pepe Guerrero, capataz que ha sido durante años de los Sagrados Titulares de la Soledad y que, en la actualidad, atraviesa un delicado momento de salud.
Al ir camino del sepulcro, se decían una a otra: “¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro?”. Pero de pronto hubo un gran terremoto. Un ángel del Señor descendió del cielo, removió la piedra y se sentó sobre ella. Su aspecto era como un relámpago y su vestidura blanca como la nieve. Los guardias temblaron y quedaron como muertos.
Señores: en la procesión no se fuma, es un feo gesto que hay que evitar. Lo digo por un antiguo hermano mayor y un director de banda que han comparecido, en Domingo de Resurrección, por la avenida del parlamentario Castelar cigarrillo en ristre. Si los cogen en la 'mili', chupan dos semanas de calabozo previo arresto. Si de penitencia y amor a Dios se trata, el pitillo puede esperar, como el Cielo.
El ángel entró en el sepulcro y se sentó. Los soldados de la guardia fueron a la ciudad y dieron aviso a los principales sacerdotes de todas las cosas que habían acontecido. (Mateo 28, 1-11).
Gregorio Castillo ha leido bien la historia de años pasados y no ha dudado en ordenar a los hombres y mujeres del Rocío máxima puntualidad. El palio de María es un lujo, sus sagrados atuendos, también. Buena labor de la banda de cornetas y tambores del Cautivo y espectacular, como siempre la agrupación de Pomares. Echamos de menos a las autoridades pero Javi Calderón me aclara que hace dos años que no comparecen en las, digamos, procesiones de cotidiano, sino sólo en la de Estado, la del Viernes Santo y, si Javi Calderón lo dice, tiene que ser verdad porque el hijo de Kiko chanela mucho de ésto.
Mientras tanto, las mujeres llegaron al sepulcro. Ya estaba más claro y pudieron ver que el sepulcro estaba abierto: la losa que debía tapar la boca del sepulcro estaba rodada al lado y por allí no se veía ningún soldado.
En paralelo, como si se estuvieran mirando de reojo, Jesús Resucitado y María Santísima del Rocío están compareciendo en el vértice del Triuángulo de Oro, Plaza de España, sí de España. Hermoso es escuchar -no oir, que es otra cosa- el Himno Nacional, hermoso es atestigurar el sincero hermanamiento de las cofradías de Juan Antonio Ramos y Gregorio Castillo, hermoso es asegurar, sin duda alguna, que ésta, la de 2010, ha sido una de las mejores y más brillantes expresiones de fe cristiana.
Algunas de las mujeres, con María Magdalena, inmediatamente pensaron: “Nos han han robado al Señor”. Se dieron media vuelta y fueron a avisar a los discípulos.
No nos pueden robar jamás a Jesús de Nazaret porque acaba de resucitar y porque su carácter reivindicativo imprime el día a día de nuestras vidas. Sólo quedan 12 meses para la próxima Semana Santa de Melilla. Paz y bien.