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Embajadores de lujo.
Sana alegría en la almeriense Casa de Melilla por el Día del Padre
Terminada la cena, Lola Ruiz, la presidenta, se dirigió a los socios para tener un muy emotivo recuerdo hacia un socio fallecido recientemente, José Gil.
Publicada en MeliYa el 22 de marzo de 2010
El sábado día 20 de Marzo, la Casa de Melilla en Almería volvió a reunir a sus socios para celebrar una de sus fiestas anuales, una fiesta para conmemorar el Día del Padre y el Levantamiento del Sitio de Melilla.
En una fría y lluviosa noche en el Paseo Marítimo de Almería, los socios, entre los que se encontraba su bella reina, Noemí Vilchez, llenaron el Salón de la Casa, a las nueve y media de la noche, para dar cuenta de la suculenta cena que les había preparado su restaurador.
Terminada la cena, Lola Ruiz, la presidenta, se dirigió a los socios para tener un muy emotivo recuerdo hacia un socio fallecido recientemente, José Gil, socio muy antiguo que fue en tiempos, presidente de una Gestora y durante varios años, vicepresidente, labor esta que desempeñó ya con Lola como presidenta y cargo que ocupó hasta su relevo por el actual, Francisco Aguirre. Acabadas las palabras de Lola, los socios dieron una cálida y larga ovación a la memoria de Pepe Gil.
A continuación el ya indicado Aguirre, se dirigió a todos recordando los motivos de la Fiesta, el Día del Padre y la conmemoración del 235 aniversario del levantamiento de aquel sitio que un ejército de más de 40.000 hombres puso a Melilla en el año 1774. Aguirre hizo un pequeño recorrido por este hecho, celebrado el día anterior en Melilla.
Acabada su intervención, Aguirre alzó su copa junto con Lola, la presidenta y Noemí, la reina, lanzando un brindis por Melilla, Almería y los propios socios de la Casa, todo ello, aunque suene ya a tópico, con la mirada puesta en el horizonte, hacia Melilla.
Y ya se dio paso a la parte musical de la noche, al baile amenizado en esta ocasión por el grupo almeriense Alquimia, con ellos los socios estuvieron hablando y bailando hasta que al filo de las tres de la madrugada, con la marcha de los más trasnochadores, la Casa cerró sus puertas hasta una nueva ocasión, cosa que no dudamos, ocurra muy en breve.
Durante el transcurso de la velada, se sorteó un jamón y una caja de vino, recayendo el citado premio en el socio José Luís Imbert.