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Un Melilla que dominó desde el inicio el choque en el marcador y juego fue acreedor a la goleada ante el Jumilla (4-0)

Cuando un equipo juega, como lo hizo el Melilla en la matinal dominical, ya esté el campo mojado, sea un terreno estrecho, haya viento o un huracán, que el triunfo tiene que llegar o lo que deducimos es que cuando anteriormente se han obtenido resultado negativos, ha sido sencillamente porque los deberes no se supieron hacer bien; ante el Jumilla el conjunto local se lució en un partido que tuvo dominado en fútbol y goles casi desde el inicio. Así, de esta forma, sí se encontrará el camino que todos deseamos

Publicada en InfoMelilla el 31 de octubre de 2010

Salvador González

Un partido que vencería cómoda y merecidamente un Melilla que fue muy superior a su rival, un Jumilla que venía además de hacer sendas victorias fuera de casa pero que en el "Álvarez Claro" al menos, no dio ni mucho menos la talla.

El Melilla saldría enchufado en el partido desde el pitido inicial adaptándose mucho mejor al césped mojado que si rival.

A los 9 minutos un lanzamiento de falta de David Vázquez se convertiría en el primero de los avisos de los locales cuando el meta visitante Limones se vería obligado -no sin apuros-, a despejar el esférico a saque de esquina.

La réplica del Jumilla vendría dos minutos después a costa de otra falta lanzada por Gonzálo Guardiola pero en esta ocasión el balón saldría alto muy desviado.

Un primer cuarto de hora con un Melilla más incisivo que su contrario pero al que le seguía faltando el gol, el que pudo haber llegado a los 17 minutos cuando Carlos Ruiz en inmejorable posición sólo ante Limones se permitiría el lujo de enviar el balón al cuerpo del portero para que éste lo enviase a su vez a saque de esquina, el que se lanzaría sin consecuencias.

Por fin a los 25 minutos el mejor juego de los locales obtendría su premio cuando un remate de cabeza de Nacho Aznar, tras pegar balón en el poste, llegaría a las inmediaciones de un muy atento Cristian Castells, para que rematase por bajo y cruzado junto al poste y fuera del alcance del meta Limones.

Unos primeros treinta minutos en el que el Melilla fue el dueño del encuentro tanto en el marcador como en el juego.

Pero antes del descanso vendrían otros dos goles más el primero de ellos marcado a los 40 minutos por Carlos Ruiz al rematar de cabeza hacia atrás un esférico procedente de una falta lanzada por David Vázquez y tres antes del final, 42 de partido, otro obra de Andrés Ramos quien tras recibir el balón en una jugada elaborada entre Castells y Víctor Bravo, se plantaría sólo ante el meta Limones, para primero driblarlo y luego marcar a puerta vacía.

Tras el descanso con el 3-0 intuíamos ver claras las intenciones de uno y otro conjunto o al menos así lo imaginábamos aunque nos equivocamos ya que nos pareció que el Jumilla apretaría mas los dientes y el Melilla intentaría no dejarlo hacer, aunque sólo acertamos en nuestro segundo pronóstico ya que los locales no dieron tregua de tipo alguno a los murcianos.

Así tenemos que a los 48 minutos un disparo lejano de David Vázquez sería otro nuevo aviso, un minuto más tarde es Andrés Ramos quien lo intentó pero para nosotros que se embriagó de balón y fue preámbulo de que minutos más tarde una jugada perfecta con balón milimétrico de Aznar sobre Carlos Ruiz hizo que este cambiando la trayectoria del esférico -minuto 54 de partido, 9 de la segunda parte- batiese por cuarta vez y segunda de su cuenta particular a Limones, en esta ocasión por bajo y de disparo suave y cruzado.

Con el consabido 4-0, en adelante coser y cantar para un Melilla que quizás esperaba incluso una mayor reacción de su rival, la que jamás llegaría.

Ya en el 73 en una tímida reacción de los del argentino Oscar Mena, Dorronsoro sacaría unas providenciales manos casi bajo palos para desviar a saque de esquina el remate más peligroso de los murcianos durante todo el partido.

Justa y merecida victoria de un Melilla que fue muy superior a su rival.