Local · Política
UPyD lamenta el perjuicio que el ambiente de “crispación" política puede provocar en Melilla y aboga por una reforma del mercado de trabajo
Emilio Guerra cree que la ciudad posee actualmente una clase política “absolutamente perdida y decadente”
Publicada en InfoMelilla el 1 de abril de 2010
“La gestión eficaz de nuestros recursos, así como la creación de un marco social verdaderamente democrático, con una sociedad más justa y cohesionada, es el camino de la prosperidad para Melilla”. Así lo ha dejado claro Unión, Progreso y Democracia (UPyD), cuyo coordinador, Emilio Guerra, que el actual ambiente de “crispación y ruptura” entre los partidos de la Asamblea “sólo traerá calamidades, fracasos y conflictos”.
Guerra considera que Melilla posee actualmente una clase política “absolutamente perdida y decadente”, y ha alertado a la población sobre lo que considera que puede ser “muy malos tiempos” como consecuencia de “la incapacidad e ineficiencia” de los actuales políticos.
El upedista ha recordado que se viven tiempos especialmente delicados, de ahí la necesidad de saber gestionar la crisis en Melilla, “algo que los actuales gobernantes y representantes públicos están demostrando no saben hacer”
En este sentido, el coordinador de UPyD ha recordado que la formación liderada por Rosa Díez propone una reforma integral del mercado de trabajo, que impulse el cambio de modelo productivo y permita el aumento de la productividad, a la vez que proporcione una mayor seguridad a los trabajadores.
La reforma propuesta, ha asegurado, respeta los derechos adquiridos en los contratos ya existentes y se refiere únicamente a los nuevos contratos que tras ella se firmen. Todos los nuevos contratos habrán de ser de una única modalidad, indefinidos, ya que los temporales serán suprimidos radicalmente, excepto para la sustitución de bajas temporales.
Estos nuevos contratos únicos tendrían una indemnización por despido inicial de 12 días por año en el primer año. A partir de ahí, irían aumentando en 2 días por año en los años sucesivos, hasta un tope de 36 días por año (que se alcanzarían, por tanto, en el año 13 y siguientes), con un máximo de 24 meses.