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El Campus llega a su recta final con una mañana de playa y una estrella de la ACB, Rafa Martínez

Los participantes en el VI Campus de baloncesto que organiza la FMB pudieron disfrutar por fin del día de playa que tuvieron que suspender el pasado sábado por el fuerte temporal de levante

Publicada en InfoMelilla el 29 de junio de 2011

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Así, los chavales rompieron la monotonía del trabajo de baloncesto para acercarse a la playa de La Hípica y estar hasta las 13’00 horas jugando a los diferentes juegos propuestos por los monitores de tiempo libre, haciendo castillos de arena, retozando al sol o jugando a las palas y, cómo no, dándose chapuzón tras chapuzón en una mañana tan tórrida como la vivida en la jornada de ayer.

El quiosco de helados de enfrente también hizo su agosto porque los niños se pertrecharon de todo tipo de golosinas y helados mientras disfrutaban de la jornada.

Rafa Martínez, estrella como jugador y como persona

Ya por la tarde llegaba una deliciosa jornada de baloncesto. Rafa Martínez, escolta del Power Electrónic de la ACB, hizo acto de presencia en el recinto y jugó con todos los niños demostrando las palabras que el seleccionador nacional de baloncesto, Sergio Scariolo, le dijo a los chavales el día antes, que es tan buen jugador como persona.

En un principio y ante el privilegio de tener a uno de los mejores tiradores de nuestro país, Josep Bordas trabajó con él como ejemplo, el gesto del tiro para que todos los niños pudieran ver de primera mano la perfección a la hora de poner las manos, apuntar , meter el codo, hacer el giro de muñeca y, cómo no, encestar.

Hubo hasta concursos de tiro con el escolta catalán donde los chavales compitieron con él para hacerse con los obsequios que traía el jugador.

Después Rafa Martínez se prestó a jugar un partidillo en el que también estuvieron en la cancha los monitores. Toda una gozada el poder disfrutar de una estrella del baloncesto nacional como él.

Fiesta de despedida

Por último, después de la cena los componentes del VI Campus de baloncesto tuvieron la oportunidad de disfrutar de una fiesta de despedida en la que empezaban a aflorar recuerdos de una intensa semana que se hizo demasiado corta y que los participantes supieron exprimir hasta el final. Una noche en la que los abrazos con los monitores eran situaciones espontáneas de las que nadie se libraba. En definitiva, una larga noche antes de la jornada de recogida.