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El nuevo vicario episcopal de Melilla toma posesión del cargo

Roberto Rojo Aguado sustituye a Juan Manuel Barreiro como vicario en nuestra ciudad, un cambio de mando que se hizo oficial ayer en la parroquia del Sagrado Corazón en presencia del obispo de la Diócesis de Málaga, Jesús Catalá

Publicada en InfoMelilla el 16 de octubre de 2011

Elena Montero

Alrededor de cuatrocientas personas participaron ayer,

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15 de octubre, de la primera misa oficiada por el padre Roberto Rojo en calidad de vicario episcopal de Melilla. A las 20.30 horas, en la

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parroquia del Sagrado Corazón, daba comienzo una celebración eucarística presidida por Jesús Catalá, obispo de la Diócesis de Málaga –de la que

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depende el arciprestazgo de Melilla-.

Frente a una gran asamblea, el nuevo vicario se

sentó en la sede como signo de posesión de su nuevo cargo al comenzar la misa. Tras las

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lecturas y la homilía, ofrecida esta última por el obispo, se arrodilló frente a él para renovar las promesas sacerdotales en señal de reiteración de su

entrega al Señor para esta nueva misión. Al finalizar la comunión, recibió la llave del sagrario como nuevo párroco del Sagrado Corazón.

La comunidad cristiana melillense vistió sus mejores galas para la ocasión y tuvo la oportunidad de

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recibir un mensaje directo por parte del obispo: “Gracias queridos cristianos de Melilla que mantenéis este testimonio de fe aquí”. Un

agradecimiento que monseñor Catalá extendió a Juan Pablo II por “ser un hombre de Dios” y reiteró a la comunidad “por su fe, por sus trabajos de

caridad sin discriminación y por la tenacidad de su esperanza en Jesucristo”.

El obispo, que deleitó a los oyentes con una larga homilía, aprovechó una lectura de Isaías para

recordar al pueblo la importancia de la ley y el derecho natural, que deben regir el actuar del hombre. “El principio de la mayoría no basta porque todos pueden equivocarse”, destacó al dirigirse a

una asamblea a la que animó “a la obediencia del ordenamiento jurídico”, pero destacando que “cabe la objeción de conciencia e,

incluso, la no obediencia” cuando las leyes van en contra del hombre y de la vida humana.

“Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. Con esta sencilla cita, quiso recordar a las

autoridades civiles la necesidad de que respeten el derecho natural. “El César tiene unos límites que no debería rebasar, aunque algunos lo hayan hecho”, prosiguió monseñor Catalá,

advirtiendo que “Dios no suprime los derechos del César, sino que los garantiza con una libertad que sólo se alcanza cuando se vive de Él”.

Bienvenidas y despedidas

Ambos vicarios, el entrante y el saliente, fueron muy breves en su intervención. Juan Manuel Barreiro,

que parte de regreso a las misiones en Venezuela, aseguró que no se va de la ciudad, sino que “Melilla se desplaza en mi persona a tierras venezolanas”. Por su parte, Roberto Rojo se mostró agradecido con el recibimiento que ha tenido en nuestra tierra, con el obispo emérito Ramón Musarray –presente en la celebración y quien en su día le ordenara como sacerdote- y deseoso de comenzar con la nueva misión que la Iglesia le ha encomendado.

Los dos recibieron palabras de aliento y agradecimiento por parte de monseñor Catalá, quien se dirigió al nuevo vicario para desearle “que seas, a través de tu vida y tu ministerio, una atalaya desde la que acompañar a los fieles y ayudar a los no creyentes en Cristo a descubrirlo”.

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