Local

Medicina.

El poder de la medicina que sale del corazón

Dejas de ver batas blancas o verdes para ver a seres humanos a quienes importas en sinceridad.

Publicada en MeliYa el 18 de noviembre de 2011

MeliYa.com

Todo podría haber quedado en una nota de agradecimiento, pero no es nuestro estilo, antes al contrario, preferimos definir la sensación y calificar los sentimientos. La salud es compleja, tiene demasiado vericueto. Ves cómo algo falla y…al médico. La mayoría de los procedimientos médico-sanitarios están protocolizados, en base a lo cual enfermedades como el cáncer, en todas sus modalidades, vienen tan acentuadas en la ‘a’ que dan pavor cuando, en realidad, hoy en día, gracias al avance de la Medicina, el término está relativizado.

El poder de la medicina que sale del corazón
El poder de la medicina que sale del corazón

Padeces cáncer, vas al Hospital Comarcal, se te analiza concienzudamente y los expertos proponen una intervención quirúrgica si así fuera necesario. Todo lo anterior lo dicen y lo hacen conscientes de su capacidad profesional. Bueno, pues te intervienen, previa preparación, te vigilan en la UCI y, hala, a la planta a recuperarse con los mejores procedimientos y medicinas aconsejables.

El poder de la medicina que sale del corazón
El poder de la medicina que sale del corazón

Pasado lo peor, al paciente –es nuestro caso- le da mucho tiempo para muchas cosas porque viene un segundo tratamiento que no estaba protocolizado: la medicina del alma. Dejas de ver batas blancas o verdes para ver a seres humanos a quienes importas en sinceridad. Y conocer al ser humano resulta que es mucho más importante que recibir quimioterapia. El mérito de un médico, una enfermera o una auxiliar cuando te saluda con una sonrisa franca ningunea al susto por la aguja o por la caída del cabello. Sabes que estás sanando porque unas miradas claras y entregadas te dan los buenos días.

El poder de la medicina que sale del corazón
El poder de la medicina que sale del corazón

Habíamos decidido no personalizar pero no nos da la gana. La tímida y socarrona sonrisa del doctor Michuelle, gracias amigo, la brusquedad amable y cómplice del doctor Ríos, la permanente preocupación del doctor Velázquez y el callado interés del doctor Levy –y sus eficientísimos colaboradores- han conjurado un bálsamo de salud comparable a la ciencia porque están convencidos de que para sanar hay que querer curarse y ellos logran convencerte de esa condición sine-qua-non.

El Hospital Comarcal puede tener –tiene- problemas de infraestructuras, llega a masificarse por temporadas pero lo anterior no tiene nada que ver con el factor humano, integrado por personas que, como cualquier trabajador, podrían limitarse a cumplir con su trabajo. Y ellos, precisamente, lo multiplican porque emplean dos sistemas de trabajo: las medidas del protocolo médico universalmente reconocidas y la medicina del alma. Gracias.