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El sabio general Ordóñez se inmoló en el Kert hace un siglo

Falleció durante su traslado a Melilla y recibió, a título póstumo, el empleo de teniente general. El Kert fue decisivo para la defensa de los intereses de Melilla en 1.911.

Publicada en MeliYa el 31 de diciembre de 2011

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El general Salvador Díaz Ordóñez fue el único alto mando muerto en la Campaña del Kert. Cuando fue alcanzado por dos balas de fusil enemigo era general de División. Falleció durante su traslado a Melilla y recibió, a título póstumo, el empleo de teniente general. El Kert fue decisivo para la defensa de los intereses de Melilla en 1.911 por cuando la llegada de la harca a la población de Yasinen pudo haber puesto en peligro la integridad de Melilla. Hace un siglo que Ordóñez dejó su vida en aquellas tierras y, salvo la conferencia –magnífica- del general Francisco Ramos Oliver, organizada por la Comandancia General, poco se he hecho para conmemorar este centenario.

El cañón 'Ordóñez'.
El cañón 'Ordóñez'.

Ordóñez no era un militar al tipo, africanista, desconocedor de riesgos y ambicioso de triunfos. Era un investigador, escritor y artillero de vocación. Era también asturiano, como el cabo Luis Noval. Estuvo el general en Cuba y dirigió la Fábrica de Armas de Trubia (Oviedo), donde a base de investigar creó un cañón conocido por su propio nombre, pero salvador Díaz-Ordóñez y Escandón tuvo que encontrarse con la muerte en una mala refriega. Eso sí, demostrando que junto a la ciencia y abnegación, un general puede y debe ser valiente. Y eso fue lo que le ocurrió a Ordóñez que, sin ser temerario ni tentar a la parca, jamás dejó de defender una posición.

Mapa de localización del río Kert.
Mapa de localización del río Kert.

Melilla le tiene dedicada una calle en el barrio del Tesorillo Chico, una calle quebrada que pega una curva hasta llegar al Puente de los Alemanes desde la asociación vecinal y que acoge a los provenientes del barrio de Corea –Islas Chafarinas- y a nuevos vecinos. Es un barrio que se parece a quien le da nombre, barrio tranquilo en el que se tiene la ciencia suficiente como para vivir modestamente pero en condiciones. Ordóñez tiene plazas y calles en Asturias y otras demarcaciones pero le gustaría su calle melillense.

Fue escritor prolijo mientras pudo, dedicando toda su obra a su profesión, la de militar artillero. Firmó Pólvoras progresivas y cañones modernos (Madrid, 1881); Montaje de plaza y costa para el cañón proyectado de 15 centímetros (Madrid, 1882); Visita a varias fábricas de cañones (Madrid, 1883); Informe sobre la pólvora parda (Madrid, 1885); Proyecto de una fábrica de pólvora en Toledo (Madrid, 1886); Grúas de 60, 30 y 8 toneladas (Madrid, 1886); Defensa de las costas con fuegos curvos (Madrid, 1888) y La Fábrica de Trubia en 1892 (Gijón, 1892).

Hablamos de un militar ilustrado, enamorado de su profesión que, como cualquier otro soldado de aquellos tiempos, supo asumir el riesgo de su trabajo y acabó dando la vida por España a muy pocos kilómetros de Melilla.