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Músico y gran persona.

José María Chamorro, ¡que viva la música!

El maestro de la eterna sonrisa y de gran corazón ha luchado contra tirios y troyanos antes de hacerse con un hueco en las plantillas docentes.

Publicada en MeliYa el 30 de mayo de 2011

Salvador Rámírez

El muchacho se permitió nacer en la ciudad gaditana de San Fernando, lo cual es un lujo, y, cuando la madre lo trajo al mundo, lo hizo no con un pan bajo el brazo sino con una etiqueta en la espalda que rezaba y reza ¡Viva la Música! Y es profesor de Clarinete en el Ministerio de Educación y Ciencia, o como se llame ahora ese Ministerio. Vive en Melilla tras haber estudiado clarinete en el Conservatorio de Música de Málaga. José María Chamorro ‘Chamo’ es mucho más que todo lo anterior, el hábil pianista –no todo queda en el instrumento de Benny Goodman- es una especie de gurú musical que aterrizó en Melilla un día y aquí dicta magisterio variopinto y creativo.

José María Chamorro, ¡que viva la música!
José María Chamorro, ¡que viva la música!
José María Chamorro, ¡que viva la música!
José María Chamorro, ¡que viva la música!

El maestro de la eterna sonrisa y de gran corazón ha luchado contra tirios y troyanos antes de hacerse con un hueco en las plantillas docentes y nada le ha parado en su senda hacia la tranquilidad, senda marcada por la grandeza de su carácter humano. Musicales, bolos nocturnos, conciertos, música para ambientar. Todo se lo ha comido hasta convertirse en el maestro ‘Chamo’. Y, a veces, sin ver un chavo en el horizonte, principalmente porque hay personas –empresarios- para quienes la música es como el ali-oli de la ensaladilla rusa, sólo un complemento festivo para que la velada suene a algo distinto.

José María Chamorro, ¡que viva la música!
José María Chamorro, ¡que viva la música!
José María Chamorro, ¡que viva la música!
José María Chamorro, ¡que viva la música!

Hablar de José María Chamorro es hablar de las mejores músicas de Bombalurina. Ha sido el director de la orquestina de señoritas –algunas disfrazadas- de Cabaret y ha sido el alma de Abba en Mamma Mía metido en una cueva impensable y haciendo en directo una música inolvidable que situó el listón del grupo que dirige ‘Jota’ Imbroda en todo lo alto. Su sentido del humor le hizo vestir de verde y con pantalón de campana a todos los músicos, al más fiel estilo del famoso grupo eurovisivo. ¿Quién no se ha encontrado a ‘Chamo’ en el Puerto Deportivo con Melijazz, pegándole al ‘Lágrimas Negras’ de Paco?. Cuando vuelve a su tierra para descansar se enfunda el uniforme de su banda de música de toda la vida para tocar pasacalles o pasodobles y sembrar, como siempre, alegría y ganas de vivir.

José María Chamorro, ¡que viva la música!
José María Chamorro, ¡que viva la música!
José María Chamorro, ¡que viva la música!

En Melilla hay un poso musical algo desconocido pero tremendamente valorado por quienes de esto entienden. Es como tener un equipo de músicos en actitud de permanente servicio, guardia, retén y emergencias dispuestos –seguros- de resolver cualquier necesidad. Es decir una garantía de éxito seguro se trate de lo que se trate y en la punta del iceberg –aunque él no presuma de lo anterior- se encuentra ‘Chamo’.