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Toros.
José Tomás, una fotógrafa alemana y Joaquín Sabina
El presidente de Melilla, Juan José Imbroda, ha dejado caer en dos ocasiones que Tomás podría dibujar su arte en la Mezquita del Toreo.
Publicada en MeliYa el 24 de noviembre de 2011
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José Tomás puso, indeseadamente, hace unos meses el broche de oro en la centenaria historia de la Monumental de Barcelona, toda una tragedia para el orbe taurino catalán, para la afición catalana y para las escuelas taurinas de esa autonomía en la que la desaparición de la Fiesta Nacional va a condenar al paro a miles de trabajadores y lo va a hacer por la gratuidad de un capricho político o acaso por aquello de ‘Fiesta Nacional’ y no nacionalista. Ellos sabrán y muchos lo padecerán. Pero el hierático Tomás estuvo allí, la última tarde.
El presidente de Melilla, Juan José Imbroda, ha dejado caer en dos ocasiones que Tomás podría dibujar su arte en la Mezquita del Toreo. En la primera de ellas, Imbroda se preguntó públicamente “¿Y por qué no José Tomás?”. La segunda corresponde a la presentación de los carteles 2011 y reconoció que hay gestiones ‘complicadas’ para que en junio de 2012, el de Galapagar se diera una vuelta por ultramar para desparramar su genuina concepción del toreo. Al menos, el mandatario autonómico demuestra ambición y sentido, comprende la autenticidad del mejor toreo.
En estos días de lamento catalán llega, como caído del Cielo, a nuestras manos un libro enorme: ‘José Tomás, serenata de un amanecer’. Es de fotografías. Una fotógrafa alemana, Anya Bartels-SuerMondt (1.965) es su alma, el prólogo corresponde a Joaquín Sabina, un prólogo versado a sangre por el poeta urbano. Anya sigue a Tomás a lo largo de la temporada, sea larga o corta y cuando el torero decide cortar, viaja a África para realizar fotografías más que comprometidas sobre ese mundo de pobreza que el otro mundo, el occidental y rico, no parece observar. El libro –última entrega de la dedicación de Anya, ha sido adquirido en una papelería melillense situada frente a la Mezquita del Toreo, Agapea.
¿A qué conclusiones llegamos?. Al craso y monumental –como la Plaza de Toros- error de un Parlamento de Cataluña más preocupado de las reivindicaciones estéticas que del día a día de las familias taurinas; llegamos también a la conclusión de que llegado es el momento de otra reivindicación mucho más pura y sincera: la promoción a todos los niveles del Arte de Cúchares, como han hecho en Francia declarando la fiesta de Interés Cultural y Estético. Tiene mandanga. Y, habida cuenta de que Tomás se queda sin su plaza-talismán, reconocemos que Imbroda postule a Melilla como un nuevo destino para el nieto del señor Celestino, José Tomás. Y aplaudimos a la librería Agapea que hace posible en Melilla, la existencia de esa obra de arte de Anya Bartels-Suermondt y de Joaquín Sabina. Puede que esté comenzando a interpretarse el ‘amanecer de una serenata’.