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Josh Prada inicia su campaña de otoño tras un exitoso verano melillense
No es el chico de “Moving” de Macaco, canción con la que actuaba en una de las galas del conocidísimo programa de televisión Operación Triunfo, él entró en la academia siendo músico.
Publicada en MeliYa el 29 de septiembre de 2011
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Llevaba ensayando mucho tiempo, desde que llegara a Melilla a pasar sus vacaciones de verano. Él lo tenía claro, antes de que su disco viera la luz tenía que cantar en su ciudad, acompañado del guitarrista melillense Salva R. Berenguer , Josh brilló con luz propia y regaló a los asistentes un concierto impecable, un acústico íntimo con una fuerte y marcada tenencia británica. Y ahora empieza una serie de actuaciones peninsulares, otro reto para Josh.
Quedó claro lo que tanto miedo le da. No es el chico de “Moving” de Macaco, canción con la que actuaba en una de las galas del conocidísimo programa de televisión Operación Triunfo, él entró en la academia siendo músico , lo era de antes, lo es mucho mejor ahora.
Josh cantó temas propios que irán incluidos en su EP , pero además se atrevió con versiones tales como “Girl just wanna have fun “ de Sindy Lauper, “O lead the way” de Carlos Jean o “ You´re the one that I want” del musical “Grease”, versiones atrevidas con un marcado estilo propio.
Se acompañó de un músico melillense que actualmente forma parte de los grupos “Cuestión de bustos” junto a Manolo Rodríguez y “Old skulls” . Salva R. Berenguer con una guitarra acústica al desnudo vistió la voz de Josh que sonaba con fuerza, asombraba y nos dejaba vislumbrar trazas de folk y soul.
Vive en Inglaterra, desde hace siete años, se ha forjado como músico allí y se le nota, pero Josh tras la actuación baja del escenario y aún pregunta si ha gustado. Es un joven humilde, que sabe que lo que hace lo hace muy bien pero mantiene la cercanía y la preocupación por saber si su producto gusta.
Fue, lo de Melilla, en “La Fontana de Buda” local del Puerto Noray que a pesar de la celebración de la Semana Náutica pudo mantener un ambiente íntimo para albergar el concierto de Josh. Muchos fueron los melillenses, amigos y compañeros que quisieron estar con él, muchos otros pasaban por la puerta y allí se quedaban.
Josh encantó, fue un concierto dinámico, sorprendente y revelador. Ahora tocan otros ambientes y la continuación de una carrera musical sembrada de buen tono con las aspiraciones justas y reflexivas, no exentas de ambición. A ver qué nos cuenta dentro de unos días.