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LA AUGC denuncia las “pésimas” condiciones en las que la Guardia Civil presta determinados servicios en Melilla

Cree que ello es muestra de que el Gobierno central "menosprecia la vida e integridad física de los guardias”

Publicada en InfoMelilla el 7 de diciembre de 2011

Carmen Gaona Sáez

Puesto de vigilancia de la Guardia Civil en las obras de la Delegación
Puesto de vigilancia de la Guardia Civil en las obras de la Delegación

La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) ha denunciado públicamente las “pésimas” condiciones en las que asegura que la Guardia Civil de Melilla se ve obligada a cumplir determinados servicios en la ciudad; unas condiciones que les hacen llegar a la conclusión de que el Gobierno central “se olvida y menosprecia la vida e integridad física de los guardias”.

En una nota de prensa, la AUGC se ha referido en concreto al servicio de vigilancia que efectivos de la Guardia Civil de Melilla están llevando a cabo en las obras de ampliación que se están realizando a las espaldas de la Delegación del Gobierno. Allí, asegura, el agente correspondiente presta su servicio a la intemperie soportando las malas condiciones meteorológicas que a veces se registran en la ciudad, y sin que se haga nada por parte del delegado del Gobierno, “el mismo que dijo que las condiciones de los guardias civiles eran dignas”.

Esta situación, que “crea auténtica indignación entre los guardias”, se suma a las ya denunciadas condiciones en las que se lleva a cabo el servicio de vigilancia del Museo Militar, donde según la AUGC tan sólo existe una garita de un metro cuadrado y sin enchufe que, a pesar de las promesas realizadas por el anterior delegado del Gobierno, aún no ha sido acondicionada.

Todo esto es para la Asociación Unificada de Guardias Civiles una muestra más de que “somos la mano de obra barata del Estado y los auténticos sirvientes de éste. Guardias civiles sin derechos”.

La AUGC reclama soluciones inmediatas para evitar posibles daños personales. Unos daños personales que asegura que ya se han evitado en otras ocasiones, como cuando “una de las garitas del puerto fue arrollada y desplazada un metro por la pasarela de desembarco del barco rápido, no causando daños personales por no encontrase ningún efectivo dentro en esos momentos, o como cuando el año pasado salvó la vida el guardia civil que prestaba servicio en la zona de desprendimientos de Aguadú que se encuentra cerrada al público y con un cartel de prohibido el paso. En esta ocasión se salvó porque dio la casualidad de que acababa de abandonar la zona para ir a desayunar”.

La AUGC desea y confía en que con el cambio de gobierno, la Delegación y la Ciudad Autónoma unan esfuerzos para paliar este tipo de situaciones y los guardias civiles puedan prestar servicios en condiciones dignas sin que se vulneren sus derechos.