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La cárcel celebra jornadas de convivencia mensuales entre los presos y sus familias

Dentro del módulo de respeto, que pretende mejorar las conductas de convivencia de los internos, los familiares directos de los mismos podrán visitarlos una vez al mes para compartir con ellos su vida dentro del centro

Publicada en InfoMelilla el 3 de diciembre de 2011

Elena Montero

La cárcel celebra jornadas de convivencia mensuales entre los presos y sus familias

El Centro Penitenciario de Melilla, con la idea de que debe participar activamente en la sociedad, organizó ayer, 2 de octubre, unas ‘Jornadas de Convivencia’ en el módulo de respeto, en las que familiares de varios presos compartieron con ellos y sus compañeros una merienda en el interior del centro.

Se trata de un programa terapéutico de visitas familiares mensuales en las que los visitantes conocen las dependencias de este módulo y la vida diaria de los internos de la prisión. Los presos participantes lo han sido voluntariamente y los familiares que pueden acceder a la cárcel han de tener relación directa con ellos, como es el caso de sus esposas y sus hermanos.

La cárcel celebra jornadas de convivencia mensuales entre los presos y sus familias

En el módulo de respeto se desempeñan actividades encaminadas a mejorar las habilidades sociales, el autocontrol y valores y hábitos correctos. Actualmente, son 53 los hombres que participan en él y 10, las mujeres, estando cada grupo en su respectivo módulo.

La cárcel celebra jornadas de convivencia mensuales entre los presos y sus familias

Entre los objetivos del programa están el desarrollo de conductas de convivencia adaptadas al respeto mutuo de las personas y a las normas del centro; la interiorización de las mismas para extrapolarlas al contexto social; la implicación en tareas de grupo; la asunción de responsabilidades y roles; el tratamiento de drogodependencias; y englobar conceptos y recursos de otros programas como los específicos para extranjeros o jóvenes.

Para todo ello, se pone en marcha un sistema organizativo de aprendizaje que las familias –satisfechas y “tranquilas al comprobar que la vida en el centro es muy distinta de cómo la imaginaban”- pudieron compartir, acompañadas por el educador, la trabajadora social y los funcionarios de vigilancia.