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Gran noche.

La Casa de Melilla en Almería celebra sus primeros y lozanos 20 años

Con tal motivo los socios, más de sesenta llegaron a su sede, en el Paseo Marítimo de Almería, a las nueve de la noche, de una otoñal noche.

Publicada en InfoMelilla el 19 de noviembre de 2011

InfoMelilla.com

La Casa de Melilla en Almería ha cumplido sus primeros veinte años de vida y para celebrarlo reunió a sus socios en una gran fiesta, celebrada en sus salones ayer, viernes, día 18.

La Casa de Melilla en Almería celebra sus primeros y lozanos 20 años
La Casa de Melilla en Almería celebra sus primeros y lozanos 20 años

Con tal motivo los socios, más de sesenta llegaron a su sede, en el Paseo Marítimo de Almería, a las nueve de la noche, de una otoñal noche, que empezó amenazando lluvia pero luego se convirtió casi en primaveral.

A la citada hora, comenzó la cena, servida por el restaurador de la Casa y que una vez finalizada dio paso a que Lola Ruíz, la presidenta de esta Casa, soplara, para apagar, las dos velas que, con el número 20, adornaban la artística tarta y brindara con buen cava por Melilla y la Casa de Melilla en Almería.

Posteriormente Lola Ruíz tomó el micrófono y habló a todos de aquella gesta que en el año 1991 acometieron un nutrido grupo de melillenses fundando la Casa, poniendo un énfasis especial en que algunos de ellos continuaban siendo socios de la entidad y se encontraban esa noche allí.

A continuación se pasó a sortear entre los asistentes una artística, pintada a mano, pasmina donada por su autora, la pintora almeriense “Karmen Romero”, habitual colaboradora de la Casa en eventos artísticos y culturales para ser sorteada entre los socios. Sacada la “bolita” por una mano “inocente”, correspondió al número 27. adjudicándose este artístico premio la socia Ana Ruíz.

La Casa de Melilla en Almería celebra sus primeros y lozanos 20 años

Y ya, sin más preámbulos, se dio paso a la parte musical de la noche, al baile, amenizada por el dúo almeriense “Pablo y Paquirrin”, quienes, en algunos momentos, llenaron la pista.

La noche continuó en el Zapillo almeriense, hasta que, pasada las dos de la madrugada los más trasnochadores abandonaron la sede de esta embajada melillense en Almería, siendo, aunque suene a tópico, un momento emotivamente álgido cuando por los grandes ventanales se vislumbraron la silueta y las luces del buque correo que une Almería con Melilla, en su salida del puerto almeriense, muy cercano a la sede de la Casa.

FRANCISCO AGUIRRE