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Recientemente fallecido.
La Comandancia General evoca la figura del alférez legionario, Aurel Sava Popescu
La Comandancia General de Melilla y la Legión rinden un sencillo recuerdo al Alférez Sava, que cumplió fielmente el Credo y sirvió en el Ejército Español como un soldado más.
Publicada en InfoMelilla el 10 de enero de 2011
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En días pasados falleció a los 90 años de edad el alférez Aurel Sava Popescu. Este oficial del Ejército Rumano prestó durante más de 37 años servicios en la Legión hasta su pase al retiro en 1.988.
Nació en Bradenau (Rumanía), el 9 de Mayo de 1920 y participó encuadrado en una División de Infantería Rumana en las campañas más duras de la Segunda Guerra Mundial en el frente Oriental: Lenberg, Vistula, Varsovia, Oder…. Era jefe de una sección de morteros pesados y fue promovido al empleo de alférez en 1.942. En 1945 adquiere el empleo efectivo de Teniente en la Academia de Infantería de Bucarest.
Con la entrada del régimen comunista en su país, decide expatriarse junto a otros oficiales y solicitan el ingreso en el Ejército Español. Comienza entonces una procelosa andadura en las que, por Orden Comunicada del Alto Estado Mayor, son agregados a la Legión con la consideración de “adjunto” sin cubrir plantilla ni de mando ni de tropa. Esta situación le hizo permanecer en el Ejército en una situación de “interinidad”, lo que provocó que casi hasta el final de sus días en activo, no se le concediesen ni los trienios que le correspondían ni otros beneficios como cruces pensionadas, lo que hacía que no pudiese pasar al retiro a pesar de su edad.
Destinado inicialmente al Tercio Duque de Alba II de la Legión (Ceuta) en 1951, pasa destinado al Tercio D. Juan de Austria III de la Legión (Larache) en 1952 y definitivamente al Tercio Gran Capitán I de la Legión donde permanecerá en nuestras filas hasta su pase al retiro en 1.988 cuando ya contaba con 68 años de edad.
Los que tuvieron ocasión de compartir con Aurel el día a día, jamás percibieron en él una muestra de cansancio ni un gesto de desagrado ante su extraña situación laboral, pues ante todo siempre fue soldado y legionario y entendió perfectamente que en la Legión se está “sin contar los días, ni los meses, ni los años”.
Durante muchos años, compaginó su profesión militar con la docencia, lo que le permitió impartir clases de francés a varias generaciones de melillenses, en los colegios de La Salle El Carmen y el Colegio de Nuestra Señora del Buen Consejo, donde se ganó el cariño y aprecio de sus alumnos.
La Comandancia General de Melilla y la Legión rinden un sencillo recuerdo al Alférez Sava, que cumplió fielmente el Credo y sirvió en el Ejército Español como un soldado más.