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La Guardia Civil localiza dos macacos abandonados
Se presume que estos animales en peligro de extinción fueron introducidos ilegalmente en Melilla para destinarnos al comercio ilícito donde cada uno puede llegar a venderse por 2.000 euros
Publicada en InfoMelilla el 23 de diciembre de 2011
El Servicio de Protección a la Naturaleza (SEPRONA) de la Guardia Civil de Melilla ha localizado a dos monos de la especie macaco abandonados en la ciudad. Los animales, protegidos por la ley al estar en peligro de extinción, fueron introducidos presumiblemente de forma clandestina en la ciudad.
La colaboración ciudadana ha sido fundamental en la localización de los macacos, ya que la Guardia Civil tuvo conocimiento de su presencia en Melilla por alertas telefónicas.
Uno de ellos fue localizado a principios de mes. El animal estaba suelto y se encontró en una ventana próxima a un hostal. Se cree que fue algún huésped hospedado en este hostal el que lo abandonó.
El segundo se capturó el 21 de diciembre. En este caso, el mono estaba atado con una cadena a una señal de tráfico en el barrio de la Libertad. Tras su localización, tuvo que ser tratado por el susto y la desorientación que presentaba.
Ambos pertenecen a la especie “macaca silvana”, siendo más conocidos como macacos o monos de berbería. Son los únicos macacos que viven fuera de Asia, concretamente, en países como Marruecos y Argelia.
En ellos, según datos de la Secretaría de Estado de Comercio Exterior de España, ha descendido drásticamente la población de esta especie.
Los dos animales han pasado a disposición de los Servicios de Aduanas, competentes en la materia por tratarse de animales protegidos por el convenio CITES (Convenio de Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre) y por el Reglamento de la Unión Europea 709/10, Anexo B.
Se presume que su presencia en la ciudad se debe a su introducción ilegal en ella para destinarlos posteriormente al comercio ilícito, donde alcanzan un precio por unidad que oscila entre los 1.800 y los 2.000 euros.
Aunque se desconocen los motivos del abandono, la Guardia Civil intuye que no se ha llegado a perfeccionar la venta o que los portadores tuvieron miedo de ser localizados en posesión de los animales.